La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la liturgia de la Vigilia Pascual. Año II

 

Rito Hispano-Mozárabe

In Nocte Sancta. Vigilia Paschalis / En la Noche Santa. Vigilia Pascual

Annus secundus / Año II (1)

Vigilia Pascual. ("La Resurrección de Cristo", 1597-1604, El Greco. Museo del Prado, Madrid)
 
ÍNDICE
Primera parte. Solemne inicio de la Vigilia o Lucernario
Benedictio lucernæ in sacrario / Bendición de la lámpara en la capilla.
Benedictio cerei in sacrario / Bendición de las velas en la capilla.
Sollemnis ingressus / Entrada solemne.
Cantus ad ingressum / Canto a la entrada.
Oratio super diaconos / Oración de los diáconos.
Benedictio lucernæ ante altare / Bendición de la lámpara ante el altar.
Oratio post benedictionem lucernæ ante altare / Oración después de la bendición de la lámpara ante el altar.
Benedictio cerei ante altare / Bendición de las velas ante el altar.
Segunda parte. Liturgia de la Palabra
Admonitio ad populum / Admonición al pueblo.
Lectio prima / Lectura primera.
Lectio secunda / Lectura segunda.
Lectio tertia / Lectura tercera.
Lectio quarta / Lectura cuarta.
Lectio quinta / Lectura quinta.
Canticum / Cántico.
Lectio sexta / Lectura sexta.
Lectio septima / Lectura séptima.
Canticum / Cántico.
Lectio octava / Lectura octava.
Lectio nona / Lectura novena.
Lectio decima / Lectura décima.
Lectio undecima / Lectura undécima.
Lectio duodecima / Lectura duodécima
Benedictiones / Bendiciones.
Tercera parte. Liturgia bautismal
Oratio / Oración.
Admonitio / Admonición.
Exorcismus fontis / Exorcismo de la fuente.
Benedictio fontis / Bendición de la fuente.
Benedictio / Bendición.
Abrenuntiatio / Renuncia.
Professio fidei et immersio / Profesión de fe e inmersión.
Chrismatio / Crismación.
Manuum impositio / Imposición de manos.
Impositio vestis candidæ / Imposición de las vestiduras blancas.
Antiphona / Antífona.
Continuación de la Liturgia de la palabra
Apostolus / Apóstol.
Psallendum / Salmo de meditación.
Evangelium / Evangelio.
Laudes.
Cuarta parte. Liturgia eucarística
Sacrificium / Canto del Ofertorio.
Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal.
Alia / Oración entre los Dípticos.
Post Nomina / Oración después de los Dípticos.
Ad Pacem / Oración de la Paz.
Illatio / Acción de gracias.
Post Sanctus / Oración después del Sanctus.
Post Pridie / Invocación.
Cantus ad Confractionem / Canto de la Fracción.
Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro.
Benedictio / Bendición.
Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión.
Completuria / Oración conclusiva.

Pars prima
Sollemne initium Vigiliæ seu Lucernarium

Primera parte
Solemne inicio de la Vigilia o Lucernario

Sabbato sancto, post initium noctis, congregato tempestive populo in ecclesia maiore, accedunt vestibus sacris induti episcopus (vel principalis sacerdos) simulque cum eo presbyter, diacones et ministri; acceptisque cereis seu candelis, ingrediuntur omnes sub silentio in sacrarium, dum populus, habens secum unusquisque cereos seu candelas exstintas, in aula ecclesiæ exspectans manet.

Clausis vero omnino ostiis sacrarii, excudit primum episcopus ignem novum, ex quo accedintur lucerna, deque lucerna cereus paschalis; quibus luminariis unice accensis benedicit lucernam episcopus, dum tenet eam diaconus, qui postea in choro laudes eius proclamaturus est, hac benedictione:

El Sábado Santo, al caer la noche, después de haber reunido en el momento adecuado al pueblo en la iglesia principal, vienen vestidos con las vestiduras sagradas, el obispo (o el sacerdote principal) y junto con él, un sacerdote, diáconos y ministros, y entran todos en silencio en la sacristía y toman cirios o velas, mientras el pueblo, llevando consigo velas o cirios apagados, permanece a la espera en la nave de la iglesia.

Con las puertas de la sacristía completamente cerradas, el obispo prende el fuego nuevo, enciende la lámpara y de la lámpara el cirio pascual. Luego, el diácono que vaya a proclamar en el coro la alabanza de la lámpara, la sostiene mientras el obispo dice la siguiente bendición:

Benedictio lucernæ in sacrario / Bendición de la lámpara en la sacristía
Exáudi nos, lumen indefíciens, Dómine Deus noster, únici lúminis lumen, fons lúminis, lumen auctor lúminum, quæ creásti et illuminásti; lumen angelórum tuórum, sédium, dominatiónum,  principátuum, potestátum et ómnium intelligíbilium quæ creásti; lumen sanctórum tuórum.

Sint lucérnæ tuæ ánimæ nostræ, accendánt ad te, et illuminéntur abs te, lúceant veritáte, árdeant caritáte, lúceant et non tenebréscant, árdeant, et non cineréscant.

Bénedic hoc lumen, o lumen, quia et hoc quod portámus in mánibus tu creásti, tu donásti. Et sicut per hæc lúmina quæ accéndimus de hoc loco expéllimus noctem, sic et tu expélle ténebras de córdibus nostris.

Simus domus tua lucens de te, lucens in te. Sine deféctu luceámus, et te semper colámus. In te accendámur, et non exstinguámur.
R/. Amen.

Escúchanos, Señor Dios nuestro, luz inextinguible, luz de la única luz, luz que iluminas todo cuanto creaste, luz de los ángeles, de las dominaciones, principados y potestades y de todos los seres espirituales; luz de todos los santos.

Sean nuestras almas como antorchas en tu presencia, cercanas a ti, e iluminadas por ti, brillen por la verdad y ardan por la caridad, brillen y no se oscurezcan, ardan y no se consuman.

Oh luz, bendice esta luz que portamos en nuestras manos y que tú has creado y nos has dado. Y así como con esta esta luz encendida disipamos las tinieblas de la noche, disipa tú las tinieblas de nuestros corazones.

Que seamos morada tuya, iluminada por ti, iluminada en ti. Que brillemos sin sombra alguna y siempre te veneremos. Que de ti nos encendamos y nunca nos apaguemos.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Lucernæ benedictione peracta, accedit alter diaconus portans cereum paschalem, ille qui postea in choro laudes cerei proclamaturus est et, postquam expresserit episcopus super cereum signum crucis, dicit episcopus benedictionem istam: Después de la bendición de la lámpara, el otro diácono, que porta el cirio pascual y posteriormente ha de proclamar en el coro la alabanza del cirio, presenta el cirio al obispo que hace sobre él la señal de la cruz y dice esta bendición:

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Benedictio cerei in sacrario / Bendición del cirio en la sacristía
Offérimus tibi, Dómine, cérei huius rutilántis speciem, divíno igne succénsam, quem multímodam matériam nutu tuo prodúci iussísti ápibus.

Eum indígnis mánibus nostris oblátum accéndimus, precántes bonitátem tuam, ut emissióne Spíritus Sancti tui, qui quondam in similitúdinem ignis, divisionémque linguárum in apostolórum tuórum corda perspícuus fulgénsque appáruit, eum benedícere et sanctificáre dignéris.

Et, sicut hic céreus, exúberans larga visióne, noctis huius iúgulat cecitátem, et devotíssimæ plebis tuæ respléndet obtútibus, ita et nos, Dómini nostri Iesu Christi Fílii tui splendóre repléti, intérnis méntibus fulgeámus; et peccatórum cecitáte detérsa, lux in nobis sempitérnæ fídei persevéret.
R/. Amen.

Te ofrecemos, Señor, la figura de este brillante cirio, encendido con el fuego divino, por el cual tú mandaste, según tu voluntad, que fuese creada toda la materia.

Y al ofrecértelo, lo encendemos con nuestras indignas manos, rogando a tu bondad que, con el soplo de tu Espíritu Santo, que en otro tiempo apareció en figura de fuego brillante y ardiente dando a los corazones de tus Apóstoles el don de lenguas, te dignes bendecirlo y santificarlo.

Y, así como este potente cirio mata con su penetrante luz las tinieblas de la noche, y resplandece ante los ojos de tu devotísimo pueblo, así también nosotros, llenos de la luz de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, brillemos interiormente y borrada la oscuridad de nuestros pecados, persevere en nosotros la luz de la fe sobrenatural.
R/. Amén.

In nómine Dómini nostri Iesu Christi sanctificátum permáneat cum pace.
R/. Amen.
En nombre de nuestro Señor Jesucristo, permanezca santificado con paz.
R/. Amén.

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Sollemnis ingressus / Entrada solemne

Finita cerei paschalis benedictione, accendit episcopus ex ipso cereo cereum suum, similiterque omnes in sacrario faciunt.

Cumque habuerint omnes accensum lumen in manibus, stante vero episcopo iuxta ostium et præcedente eum diacono cum cereo paschali, aperiuntur subito fores sacrarii, clamatque episcopus alta voce:

Después de la bendición del cirio pascual, el obispo enciende su vela del cirio, y lo mismo hacen todos los que están en la sacristía.

Y cuando todos tienen las luces en sus manos, el obispo se sitúa en la puerta y delante de él el diácono con el cirio pascual, entonces, en ese instante, se abren con rapidez las puertas de la sacristía y el obispo exclama en voz alta:

Deo grátias. Demos gracias a Dios.
Omnes autem, tam clerus cum luminibus accensis qui sequitur episcopum, quam universus populus in aula ecclesiæ stans, tribus vicibus lætanter conclamant: Y todos, tanto el clero que porta las luces tras el obispo, como todo el pueblo que permanece de pie en el interior de la iglesia, unánimemente gritan con alegría tres veces:
Deo grátias. Deo grátias. Deo grátias. Demos gracias a Dios. Demos gracias a Dios. Demos gracias a Dios.

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Incipitque sollemnis ingressus usque as chorum. Y da comienzo la solemne entrada hacia el coro.
Cantus ad ingressum / Canto a la entrada Jn 1,9; Sal 35,10
Lumen verum illúminans omnem hóminem in hunc mundum veniéntem.

V/. Quóniam apud te est, Dómine, fons vitæ, et in lúmine tuo vidébimus lumen.
R/. In hunc mundum veniéntem.

V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculorum. Amen.
R/. In hunc mundum veniéntem.

Él es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

V/. Porque en ti, Señor, está la fuente de la vida, y en tu luz veremos nuestra luz.
R/. Que viene a este mundo.

V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Que viene a este mundo.

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Dumque fit processio ad chorum accedunt seniores populi ad ministros cereos accensos portantes, accenduntque sibi et populo cereos seu candelas, sicque ex uno in alium propagatur lux usque dum omnes in ecclesia accensa habeant luminaria.

Cum autem perventum fuerit ad altare, dicit diaconus qui lucernæ laudem proclamaturus est:

Y mientras la procesión se dirige al coro, los laicos más ancianos de la comunidad encienden sus velas de los ministros, y de ellas el pueblo enciende sus velas o candelas, de modo que la luz se transmita de una persona a otra hasta que todos en la iglesia hayan encendido sus luces.

Al llegar al altar, el diácono que ha de proclamar la alabanza de la lámpara, dice:

Erígite vos.
In nómine Dómini nostri Iesu Christi, lumen cum pace.
Levantaos.
En nombre de nuestro Señor Jesucristo, luz con paz.
Hæc autem dicens, elevat ipse lucernam, diaconus vero alter elevat cereum paschalem. Universus autem populus respondet: Tras lo cual, eleva la lámpara, mientras que el otro diácono eleva el cirio pascual. Entonces todo el pueblo responde:
Deo grátias. Demos gracias a Dios.

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Et collocant lucernam et cereum in facie populi super candelabra ad hunc finem disposita iuxta ambonem. Et accenduntur luminaria ecclesiæ.

Quo facto, accedunt simul ad episcopum, diaconus nempe qui laudes lucernæ enarraturus est, et qui laudes cerei paschalis post eum, benedictionem petentes. Episcopus vero orat super eos orationem hanc:

Y colocan la lámpara y el cirio en el candelabro dispuesto para este fin, frente al pueblo, junto al ambón. Y se encienden las luces de la iglesia.

Hecho esto, se acercan al mismo tiempo al obispo para pedirle su bendición, el diácono que ha de proclamar la alabanza de la lámpara y el que después de él ha de proclamar la alabanza del cirio pascual. El obispo, entonces reza por ellos esta oración:

Oratio super diaconos / Oración por los diáconos (2)
Prima tibi et principália, Deus Pater omnípotens, hæc lúminum múnera in exórdio venerándæ huius noctis obtúlimus, et ob honórem domínicæ resurrectiónis lucérnam et céreum claritátis aptávimus quæ unigénitus Fílius tuus, Dóminus noster, advéntus sui fáciat mystériis lumináta.

Per quem te, Deus, súpplices exorámus, ut hoc sanctum munus libens accípiens, his fámulis tuis, quos ad enarrándam laudem destinávimus lúminis, propítius ac benígnus aspíres, efficiásque tibi plácita quæ in honóre tuo eórum fúerint sermóne proláta; in nobis quoque pervígilem devotiónem flagrántia spirituáli succéndens, omnes tetræ noctis insídias lucis tuæ candóre discútias.
R/. Amen.

Al comenzar esta noche venerable, te ofrecemos Dios Padre omnipotente, como primeros y principales dones, los de estas luces, y hemos simbolizado por la antorcha y el cirio de luz como honor a la Resurrección de tu unigénito Hijo nuestro Señor Jesucristo, que nos iluminará con los misterios de su venida.

Por él, oh Dios, humildemente te suplicamos que aceptes bondadoso esta ofrenda de la luz y, por tu espiritual iluminación, enciendas en nosotros una vigilante devoción. Al mismo tiempo te encomendamos con piadoso afecto de caridad a nuestros santos hermanos y diáconos N. N. que ansían contar las inenarrables alabanzas de tu majestad, dales, de tus tesoros la plenitud de tu ciencia y sabiduría, para que lo que meditaron, sintieron y en su memoria mantuvieron, con reflexiones continuas lo proclamen con sonora voz y elocuente palabra, sin ambages, sin olvidos y sin miedo. Que la fragilidad humana no les acobarde, sino que reciban todo de la abundancia de tu clemencia. Dales, tras la palidez de sus rostros, una encendida sinceridad, alegría en su lengua, y firme y resuelta seguridad en su valentía; para que sintiendo en todo la ayuda de tu proyección proclamen la bendición de la antorcha y del cirio, entonando su mayor alabanza.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo los gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Post hanc duplicem benedictionem diaconorum ab episcopo peractam, sedet ipse episcopus in sella sua. Presbyteri autem et ministri stant iuxta eum, immo et universus populus cereos seu candelas ardentes in manibus portantes.

Accedit autem ad ambonem primus diaconus, ille qui lucernæ laudem proclamaturus est, præparatque populum ad sollemnem benedictionem lucernæ dicens:

Después de completada esta bendición sobre los dos diáconos, el obispo, permanece sentado en su silla. Los sacerdotes y ministros, continúan de pie junto a él, e igualmente todo el pueblo, con los cirios o velas encendidas en las manos.

El primer diácono, que ha de proclamar la alabanza de la lámpara, se acerca al ambón, y prepara al pueblo para la bendición solemne de la lámpara, diciendo:

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Aures ad Dóminum.
R/.
Habémus ad Dóminum nostrum.

Deo ac Dómino nostro Iesu Christo, Fílio Dei, qui es in cælis, dignas laudes et grátias referámus.
R/.
Æquum et iustum est, dignum et iustum est.

Oídos atentos al Señor.
R/.
Toda nuestra atención hacia el Señor.

A Dios y a nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, que está en el cielo, demos debidas gracias y alabanzas.
R/. Es equitativo y justo, es digno y justo.

 

Benedictio lucernæ ante altare / Bendición de la lámpara ante el altar

Dignum et iustum est, vere dignum et sanctum est nos tibi semper grátias ágere laudésque reférre, Dómine, sancte Pater omnípotens, et Christe, Deus, qui mihi tríbuas ut in tuis láudibus semper résonent fauces meæ, qui érigis a terra ínopem et ab stércore exáltas páuperem. Da diréctum et bene sonántem in ore meo ministrári sermónem. Omnipoténtem Deum, substántiæ vitális exórdium, creatúræ universális auctórem, Dóminum, salutárem opíficem, vocális Ecclésiæ pérsonet canóra laudátio, ut ipsi repéndat lingua ministérium, de cuius império sumpsit offícium.

Dignum est ut sponsi coruscántis advéntum accénsis præstolétur fidélis turba lumínibus, ne nuptiális habitáculi réspuat habére consórtes, quos sub véterum umbráculo peccatórum prævénerit dormiéntes. Quid dígnius quidve sublímius quam ut tibi vígilet in spe æternitátis resuscitáta mortálitas cui totum ex orígine, totum debet ex múnere, vel quod formátur ex níhilo, vel quod reparátur ex pérdito?.

Tu vas quod pronum culpa déderat in ruínam, fíguli miserántis afféctu, de favíllis cineribúsque colléctum, spíritu vivificántem salvásti, ut facéres ex adoptióne líberos quos retinére víderas ex prævaricatióne captívos. Tu novéllæ vitis gérmina fecúnda plantásti, ut antiquórum tabésceret suávitas amára pomórum. Nunc de cibo súmitur, vita non lábitur. Solvit grátia quos vinxit illécebra. De árbore creáta nox críminis, sed de ligno génita lux salútis. Vetuísti ópera mánuum tuárum clemens operátor, intérfici perpétuæ mortis excídio. Paradísi iánuam, quam piáculum letále damnáverat, dextra mystérii cæléstis apéruit; id perféctæ iúdicans esse pietátis ut quibus ad vitam fúeras largítus intróitum, tribúeres et regréssum. Mortificántur ex lapsu, qui vivificántur ex prétio. Redémpti cleméntius quam creáti. Namque ibi Deus operátus ut fáceret, hic passus est ut prodésset.

Índuit carnem, sed non éxuit maiestátem, nostram substántiam éxpetens, sed própriam non relínquens. Cum córpore éditus, sed intemeráto pudóre concéptus. Temporális ex Vírgine, sed coætérnus ex Patre. Humílians divína, ut possit eleváre terréstria. Cui tanti fuit salvátio ut, ne nos perderémus cælum, ille paterétur inférnum. Suscépit mors quem tenére non pótuit; amplificáta succéssu, sed evacuáta spólio. Exsultávit in raptu, sed occídit in trophæo. In se refúsa defécit extrémitas postquam vitæ appétere tentávit auctórem; et dum ambit illícita, pérdidit acquisíta.

Adest nox lúmine donáta, perpétuo domínicis sanctificáta victóriis, quæ recidívum mundi sortíta natálem, debelláta fúneris regióne, triumphos Christi resurgéntis excépit; quæ transgressiónis máculas fluéntis lavácri salutáris abstérsit; quæ veternósa críminis induménta tactu líquidi resólvit eleménti; in qua mercem sánguinis repræséntat unda baptísmatis, et dum vetus culpa décidit, novus homo consúrgit.
R/. Amen.

Es digno y justo, realmente digno y santo que te demos siempre gracias y dediquemos alabanzas a ti, Señor Padre santo todopoderoso, y a ti, Cristo Dios; y hagas que mi garganta resuene siempre en tu alabanza tu, que levantas del polvo al desvalido y alzas de la basura al pobre. Concede a mis labios pronunciar un recto y armonioso pregón. Que la melodiosa alabanza de la Iglesia elocuente celebre a Dios todopoderoso, principio de la vida, autor de todo lo que existe, Señor, creador de salvación, para que el ministerio satisfaga con la lengua al mismo por cuyo mandato asumió el oficio.

Está bien que la muchedumbre fiel aguarde con cirios encendidos la llegada del Esposo rutilante para que él no rehúse tener como partícipes de la morada nupcial a algunos sorprendidos durmiendo en la oscuridad de los viejos pecados. ¿Qué puede haber más apropiado y noble que estar vigilando ante ti la naturaleza mortal y resucitada en la esperanza de la eternidad, debiéndose todo por su origen y todo por la gracia, ya por haber sido formada de la nada, ya por haber sido rescatada desde su ruina?

Tú con afecto de alfarero misericordioso, al vaso caído, al que la culpa llevó a su quiebra, lo salvaste con el Espíritu vivificante, recompuesto nuevamente del polvo y de la ceniza, para hacer libres por la adopción a quienes viste cautivos por la prevaricación. Tú plantaste los plantones fecundos de la nueva vid para que se esfumara el gusto amargo de los frutos antiguos. Ahora se come el fruto y la vida no muere. Libera la gracia a los que la seducción encadenara. De un árbol se originó la noche del pecado, pero de un madero irradió la luz de la salvación. Impediste, hacedor bondadoso, que la obra de tus manos pereciera con la calamidad de la muerte eterna. La diestra del celeste misterio abrió la puerta del Paraíso, la que había cerrado un mortal sacrilegio; juzgando ser propio de una piedad perfecta conceder también el regreso a los que habías dado entrada en la vida. Destinados estaban a la muerte por su caída los vivificados por el rescate. Con mayor clemencia redimidos que creados. Pues entonces Dios se limitó a actuar simplemente para crear, mas ahora ha tenido que padecer para actuar con eficacia.

Revistió la carne, aun no despojándose de la divinidad, buscando nuestra naturaleza, aun no dejando la suya. Parido con un verdadero cuerpo, pero concebido quedando intacta la virginidad. Sometido al tiempo a partir de la Virgen, mas coeterno al Padre. Abajando lo divino para poder elevar lo terreno. Para quien nuestra salvación fue de tal valor que padeció el infierno a fin de que nosotros no perdiéramos el cielo.

Arrebató la muerte a quien no podía retener, ensoberbecida por su éxito pero desposeída inmediatamente de su victoria. Se regocijó con el botín, mas pereció a causa de su propio triunfo; contradicha en sí misma, se desvaneció la postrimería después de intentar adueñarse del autor de la vida; ambicionando lo que le era vedado perdió lo que tenía adquirido.

He aquí la noche regalada con la luz perpetua, santificada con la victoria del Señor, que habiendo recibido en suerte un nuevo nacimiento del mundo, derrotado el país de la muerte acogió el triunfo de Cristo resucitado; que lavó las suciedades del pecado en las aguas de un baño de salvación, y que deshizo los viejos harapos de los delitos al contacto del líquido elemento; con lo que el agua del bautismo hace presente la merced de la sangre, y mientras la antigua culpa se arruina, resucita un hombre nuevo.
R/. Amén.

Post responsionem populi, priusquam accedat alter diaconus ad ambonem cerei laudem enarraturus, surgit episcopus, oratque sequentem orationem; quæ tamen, ad unitatem utriusque laudis clarius exprimendam, omitti licebit. Después de la respuesta del pueblo y antes de que se acerque el otro diácono al ambón para pronunciar la alabanza del cirio, se levanta el obispo y dice la siguiente oración, que, sin embargo, con el fin de expresar más claramente la unión de las dos alabanzas, se puede omitir.

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Oratio post benedictionem lucernæ ante altare / Oración después de la bendición de la lámpara ante el altar
Deus, qui fílios Ísrael edúcis ex Ægýpto, palpábiles Ægýpti ténebras relinquéndo; Deus, qui duce lúminis grátia, pondus horréndæ noctis extérminas; Deus qui præcedénte ángelo tuo in colúmna nubis in diem eodémque in colúmna ignis in noctem posterióra servánte, curam nostræ salútis exséqueris; teque nobis in eo præstas, in quo lucére nos lúmine sciéntiæ tuæ iubes.

Fac nos divinitátis tuæ fíeri consórtes, et larga tua pietáte ex invisibílibus bonis visibília dona concéde, quæ nos et offérri dóceant, et tuam in ómnibus compléri fáciant voluntátem.
R/. Amen.

Oh Dios, que sacas de Egipto a los hijos de Israel abandonando las densas tinieblas de Egipto; oh Dios, que con la guía iluminadora de tu gracia disipas el peso de una horrible noche; oh Dios, que con la guía de tu ángel nos preparas una nube por el día y una columna de fuego por la noche, buscando nuestra salvación, y nos das aquella luz por la que nos mandas brillar con la luz de tu conocimiento.

Haznos partícipes de tu divinidad, y con tu inagotable piedad concédenos de tus riquezas invisibles los dones invisibles que nos enseñan a ofrecernos a tu y a cumplir en todo tu voluntad.
R/.
Amén.

Christe, Dómine, Deus noster, qui cum Deo Patre et Spíritu Sancto gloriósa divinitáte vivis et domináris per infiníta semper sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Cristo Señor, Dios nuestro, que con Dios Padre y Espíritu Santo vives y gobiernas en tu gloriosa divinidad, por infinitos siglos de los siglos.
R/. Amén.
Recitata, vel omissa, oratione præcedenti, accedit alter diaconus, qui prosequitur: Tanto si se ha dicho como si se ha omitido la oración precedente, se acerca el otro diácono y prosigue:

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Benedictio cerei ante altare / Bendición del cirio ante el altar
Æquum et iustum est, vere, Dómine, satis dignum et pulchrum est, in quantum nos múnere tuo illústras, tibi semper grátias ágere, apud quem est fons vitæ, in cuius lúmine vidébimus lumen. Prævia tot tantísque virtútibus circa tuæ maiestátis respléndens altária serénat lux cérei. Præmíttunt indícia ígnium mirácula secutúra lymphárum. Nunciátur ex lúmine quid nascátur ex fonte. Patéscunt actu quæ fúerant figuráta mystério. Instar colúmnæ véteris fomes iste præfúlget; aquis pópulum docet esse salvándum, per quas et liberátio tribúitur ad salútem et regenerátio donátur ad réquiem.

Ascéndat, Dómine, in conspéctu glóriæ tuæ obsecrátio devóta famulórum. Visiténtur benedictiónis dono quæ sacro dedicántur obséquio. Non hic thúreis adolétur flamma virgúltis, nec in sabæicis proscindúntur ligna, nemíribus, quæ suavitátem cínnami rorántes exhálant. Sed cera famulátur ex lúmine, quæ non pollúitur ex parénte. Cuius natúra de flore, cuius ortus ex vírgine. Cui illa dat génetrix nativitátis oríginem, quæ corruptiónis nescit errórem. Papýrus, quin étiam, niveo adopérta sub tégmine, flammárum exséquitur increménta. Neque hoc sine cæléstis ágitur operatióne virtútis, quod favet ígnibus res nutríta gurgítibus.

Agnóscunt cuncta te Dóminum, tibíque se sciunt debéri quod nata sunt. Dedísti, pie ópifex, creatúræ sensum quo suum possit intellégere et honoráre factórem.

Inténde, propítius, Dómine, ad huius cérei devotíssimam servitútem; ut qui flammam gígnere cérnitur, usuále tuæ benedictiónis serenátus ex lúmine, cunctis sit expedíbilis ad salútem. Resólvat grávium foménta languórum. Asperitátes cásuum remédii tranquillitáte confríngat. Ómnia votis largiátur humánis, qui de tuis benedictiónem sumpsit offíciis.

Tríbue étiam, Dómine, sancte Pater, omnípotens Deus, ut diéi huius sollémnia sacræ paschális, in quo Redemptóris nostri glória prædicátur et grátia, cum antístite nostro N. epíscopo, cum glorióso príncipe N., cum presbýteris, diacónibus, clero atque omni pópulo, sub multórum currículo celebráre mereámur annórum.
R/. Amen.

Præsta per Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum, cum quo tibi est una et coæquális esséntia in unitáte Spíritus Sancti in sæcula sæculórum.
R/. Amen. Amen. Amen. Amen.

Ad te ascéndat.
R/. Amen.

Pax in cælo.
R/. Amen.

Pax in terra.
R/. Amen.

Pax et plenitúdo tua, Dómine, super nos descéndat.
R/. Amen.

Pax régibus et potestátibus sæculi huius.
R/. Amen.

Pax Ecclésiæ tuæ cathólicæ, quæ est in hunc locum constitúta, et per universum orbem terrárum in pace diffúsa.
R/. Amen.

Es justo y necesario, en verdad, Señor, es digno y hermoso que, puesto que tú nos enriqueces con tus dones, te demos gracias siempre, porque en ti está la fuente de la vida, y en tu luz veremos nuestra luz. La luz del cirio resplandeciente serena los altares de tu majestad, anunciando muchos y muy grandes prodigios. Comienzan los símbolos del fuego, al que seguirán los milagros del agua. Por la luz se anuncia lo que ha de nacer de esta fuente. Se hacen ahora realidad los misterios simbolizados en figuras. Como la columna antigua de fuego, brilla este fuego, anunciando que el pueblo se ha salvar por el agua, por la que se nos libera y salva, y se nos da un nacimiento nuevo, en orden a la bienaventuranza.

Suba, pues, Señor, ante la presencia de tu gloria, la devota oración de tus siervos. Que el don de tu bendición nos visite a cuantos te rendimos adoración. No se enciende aquí la llama con ramas de incienso, ni se cortan maderas de los bosques de Sabá, que exhalan la suavidad del cinamomo derramado. Se te ofrece, para la luz, la cera, que no ha sido manchada por quienes la crean; su naturaleza brota de las flores; su origen es virginal; ella, al mismo tiempo, recibe tal nacimiento, que desconocerá el fracaso de la corrupción. Aún el papiro que la protege con blanco velo consigue aumento de la llama. Y esto sucede no sin poder y virtud celestial, ya que al fuego alimenta lo que se ha desarrollado en las aguas.

Todas las cosas te reconocen como Señor y saben que a ti deben lo que son. Tú diste, piadoso creador, un sentido a la criatura por el que pueda conocer y honrar a su creador.

Mira, pues, propicio, Señor, el devotísimo obsequio de este cirio; y así como se ve brotar de él la llama en la tranquilidad serena de tu constante bendición, nos sirva a todos de ayuda para la salvación. Que cure la raíz de nuestros graves males. Que sirva de sosiego y de tranquilidad en nuestras desgracias, y por él recibamos remedio en nuestras peticiones, ya que él ha recibido la bendición cuando te lo ofrecíamos.

Concede también, Señor, Padre santo, Dios omnipotente, que podamos celebrar muchos años esta solemnidad pascual en la que proclamamos la gracia y la gloria de nuestro Redentor, juntamente con nuestro Obispo, N., con nuestro soberano, N., con los presbíteros, diáconos, clero y el pueblo todo.
R/. Amén.

Concédenoslo por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es una sola e igual naturaleza contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
R/. Amén. Amén. Amén. Amén.

Que suba hasta ti.
R/. Amén.

Paz en el cielo.
R/. Amén.

Paz en la tierra.
R/. Amén.

Que tu paz y toda tu gracia, Señor, descienda sobre nosotros.
R/. Amén.

Paz a los que gobiernan las naciones.
R/. Amén.

Paz a tu Iglesia Católica, que está aquí establecida y extendida en paz por todo el orbe de la tierra.
R/. Amén.

Quibus populi acclamationibus perficitur Lucernarium, incipitque Liturgia verbi seu magna synaxis biblica paschalis. Con estas aclamaciones del pueblo termina el Lucernario y da comienzo la Liturgia de la Palabra o gran sinaxis bíblica pascual.

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Pars secunda
Liturgia verbi

Annus secundus

Segunda parte
Liturgia
de la palabra

Año II

Omnibus stantibus, celebrans admonet populum. Estando todos de pie, el celebrante dirige al pueblo la siguiente admonición.
Admonitio ad populum / Admonición al pueblo
Exspectáti témporis, dilectíssimi fratres, festa sollémnitas et ánnuum per sæcula sacræ resurrectiónis arcánum votívæ noctis advénit. Hoc illud est, quod in perénnem memóriam consecrátum credéntibus pópulis altíssima de cælis grátia spirituális attríbuit.

Hílares vigílias gloriósis láudibus perferámus, diem vincéntes, qua funálibus crebris Ecclésia sancta respléndens corúscat in lúmine, præcónia domínicæ passiónis indeféssis précibus celebrémus, intendéntes audítu lectiónibus sanctis ac sédulis obsecratiónibus patiéntiam non negántes; ut ille regális sólii habitátor altíssimus a sede arcis æthéreæ pópulo suo, qui sollémnia redditúrus ad hæc festa convénit, per Spíritum suum Sanctum cleménter illápsum placábilis ac propitiátus aspíret.
R/. Amen.

Por fin, hermanos amadísimos, ha llegado esta, por largo tiempo deseada, fiesta solemnísima, y el misterio durante siglos escondido de la resurrección en esta anhelada noche. Este es aquel misterio, que, consagrado ya para perpetua memoria, trae la gracia espiritual a los pueblos que creen en él.

Celebremos con gloriosas alabanzas, la jubilosa vigilia, y al alcanzar el día en que la Santa Iglesia con multitud de antorchas brillará resplandeciente, celebremos el pregón de la Pasión del Señor, rodeados de luz, y con incesantes plegarias. Estemos atentos para escuchar las lecturas santas, y no nos cansemos de rezar con insistencia. Para que aquél que habita en las alturas sentado en su trono real, mire propicio y clemente, por el Espíritu Santo que bondadosamente se nos derrama, desde el trono de su eterno alcázar, a su pueblo que se reúne aquí para celebrar esta solemne festividad.
R/. Amén.

Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Admonitione finita sedent omnes et lectiones auscultant. Terminada la admonición todos se sientan y escuchan las lecturas.

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Pari modo atque in anno primo, Liturgia verbi, seu magna synaxis biblica, ordinatur in anno secundo ita ut, post admonitionem «Exspectati temporis...», populus sedens lectiones auscultat. De igual modo que en el año primero, la Liturgia de la palabra o gran sinaxis bíblica se ordena en el año segundo de tal manera que tras la admonición «Exspectati temporis...», el pueblo sentado escucha las lecturas.
LECTIO PRIMA / Lectura primera
Annus secundus / Año II Gén 1,1-2,6
Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.

In princípio creávit Deus cælum et terram. Terra autem erat inánis et vácua, et tenébræ super fáciem abýssi, et spíritus Dei ferebátur super aquas.

Dixítque Deus: «Fiat lux». Et facta est lux. Et vidit Deus lucem quod esset bona et divísit Deus lucem ac ténebras. Appellavítque Deus lucem Diem et ténebras Noctem. Factúmque est véspere et mane, dies unus.

Dixit quoque Deus: «Fiat firmaméntum in médio aquárum et divídat aquas ab aquis». Et fecit Deus firmaméntum divisítque aquas, quæ erant sub firmaménto, ab his, quæ erant super firmaméntum. Et factum est ita. Vocavítque Deus firmaméntum Cælum. Et factum est véspere et mane, dies secúndus.

Dixit vero Deus: «Congregéntur aquæ, quæ sub cælo sunt, in locum unum, et appáreat árida». Factúmque est ita. Et vocávit Deus áridam Terram congregationésque aquárum appellávit María. Et vidit Deus quod esset bonum.

Et ait Deus: «Gérminet terra herbam viréntem et herbam faciéntem semen et lignum pomíferum fáciens fructum iuxta genus suum, cuius semen in semetípso sit super terram». Et factum est ita. Et prótulit terra herbam viréntem et herbam afferéntem semen iuxta genus suum lignúmque fáciens fructum, qui habet in semetípso seméntem secúndum spéciem suam. Et vidit Deus quod esset bonum. Et factum est véspere et mane, dies tértius.

Dixit autem Deus: «Fiant luminária in firmaménto cæli, ut dívidant diem ac noctem et sint in signa et témpora et dies et annos, ut lúceant in firmaménto cæli et illúminent terram». Et factum est ita. Fecítque Deus duo magna luminária: lumináre maius, ut præésset diéi, et lumináre minus, ut præésset nocti, et stellas. Et pósuit eas Deus in firmaménto cæli, ut lucérent super terram et præéssent diéi ac nocti et divíderent lucem ac ténebras. Et vidit Deus quod esset bonum. Et factum est véspere et mane, dies quartus.

Dixit étiam Deus: «Púllulent aquæ réptile ánimæ vivéntis, et volátile volet super terram sub firmaménto cæli». Creavítque Deus cete grándia et omnem ánimam vivéntem atque motábilem, quam púllulant aquæ secúndum spécies suas, et omne volátile secúndum genus suum. Et vidit Deus quod esset bonum; benedixítque eis Deus dicens: «Créscite et multiplicámini et repléte aquas maris, avésque multiplicéntur super terram». Et factum est véspere et mane, dies quintus.

Dixit quoque Deus: «Prodúcat terra ánimam vivéntem in génere suo, iuménta et reptília et béstias terræ secúndum spécies suas». Factúmque est ita. Et fecit Deus béstias terræ iuxta spécies suas et iumenta secúndum species suas et omne réptile terræ in génere suo. Et vidit Deus quod esset bonum.

Et ait Deus: «Faciámus hóminem ad imáginem et similitúdinem nostram; et præsint píscibus maris et volatílibus cæli et béstiis universæque terræ omníque réptili, quod movétur in terra». Et creávit Deus hóminem ad imáginem suam; ad imáginem Dei creávit illum; másculum et féminam creávit eos.

Benedixítque illis Deus et ait illis Deus: «Créscite et multiplicámini et repléte terram et subícite eam et dominámini píscibus maris et volatílibus cæli et univérsis animántibus, quæ movéntur super terram». Dixítque Deus: «Ecce dedi vobis omnem herbam afferéntem semen super terram et univérsa ligna, quæ habent in semetípsis fructum ligni portántem seméntem, ut sint vobis in escam et cunctis animántibus terræ omníque vólucri cæli et univérsis, quæ movéntur in terra et in quibus est ánima vivens, omnem herbam viréntem ad vescéndum». Et factum est ita. Vidítque Deus cuncta, quæ fecit, et ecce erant valde bona. Et factum est véspere et mane, dies sextus.

Ígitur perfécti sunt cæli et terra et omnis exércitus eórum. Complevítque Deus die séptimo opus suum, quod fécerat, et requiévit die séptimo ab univérso ópere, quod patrárat. Et benedíxit Deus diéi séptimo et sanctificávit illum, quia in ipso requiéverat ab omni ópere suo, quod creávit Deus, ut fáceret.

Istæ sunt generatiónes cæli et terræ, quando creáta sunt.

In die, quo fecit Dóminus Deus terra et cælum omne virgúltum agri, ántequam orirétur in terra omnísque herba regiónis, priúsquam germináret; non enim plúerat Dóminus Deus super terram, et homo non erat, qui operarétur humum, sed fons ascendébat e terra írrigans univérsam superfíciem terræ.

In fine uniuscuiusque lectionis populus respondet, de more:

R/. Amen.

Al principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos, y las tinieblas cubrían el abismo; y el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas.

Dios dijo: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena, y la separó de las tinieblas; y llamó a la luz día, y a las tinieblas noche. Hubo así tarde y mañana: día primero.

Y Dios dijo: «Haya un firmamento entre las aguas, que separe las unas de las otras»; y así fue: Dios hizo el firmamento, separando por medio de él las aguas que hay debajo de las que hay sobre él. Dios llamó al firmamento cielo. Hubo tarde y mañana: día segundo.

Dios dijo: «Reúnanse en un solo lugar las aguas inferiores y aparezca lo seco»; y así fue. Dios llamó a lo seco tierra, y a la masa de las aguas llamó mares. Vio Dios que esto estaba bien.

Dios dijo: «Produzca la tierra vegetación: plantas con semilla de su especie y árboles frutales que den sobre la tierra frutos que contengan la semilla de su especie»; y así fue. La tierra produjo vegetación: plantas con semilla de su especie y árboles frutales que contienen la semilla propia de su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Hubo tarde y mañana: día tercero.

Dios dijo: «Haya lumbreras en el firmamento que separen el día de la noche, sirvan de signos para distinguir las estaciones, los días y los años, y luzcan en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así fue: Dios hizo dos lumbreras grandes, la mayor para gobierno del día, y la menor para gobierno de la noche, y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, regular el día y la noche y separar la luz de las tinieblas. Vio Dios que esto estaba bien. Hubo tarde y mañana: día cuarto.

Dios dijo: «Pulule en las aguas un hormigueo de seres vivientes y revoloteen las aves por encima de la tierra y cara al firmamento del cielo». Dios creó los grandes monstruos marinos, todos los seres vivientes que se mueven y pululan en las aguas según su especie, y el mundo volátil según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Dios los bendijo diciendo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad las aguas del mar, y multiplíquense las aves sobre la tierra». Hubo tarde y mañana: día quinto.

Dios dijo: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue.  Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien.

Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las fieras campestres y los reptiles de la tierra».Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó, macho y hembra los creó.

Dios los bendijo y les dijo: «Sed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra». Y añadió: «Yo os doy toda planta sementífera que hay sobre la superficie de la tierra y todo árbol que da fruto conteniendo simiente en sí. Ello será vuestra comida. A todos los animales del campo, a las aves del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser viviente, yo doy para comida todo herbaje verde». Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que todo estaba muy bien. Hubo tarde y mañana: día sexto.

Así fueron acabados el cielo y la tierra y todos sus elementos. Dios dio por terminada su obra el séptimo día, y en este día descansó de toda su obra. Dios bendijo el día séptimo y lo santificó, porque en él había descansado de toda la obra de su actividad creadora.

Tal fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados.

Cuando el Señor hizo el cielo, no había todavía arbusto alguno del campo sobre la tierra, ni había germinado hierba alguna, porque el Señor Dios no había hecho todavía llover sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo. Pero un manantial brotaba de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.

Al final de cada lectura el pueblo responde de la forma habitual:

R/. Amén.

 

Ante proclamationem vero diacono, surgunt omnes et dicit episcopus hanc monitionem, finita prima lectione:

Antes de la proclamación del diácono, todos se levantan y terminada la primera lectura dice el obispo esta admonición:

 

Admonitio / Admonición
Aniversária, fratres dilectíssimi, festa votis sollémnibus inchoántes, auxílium Dómini poscámus e cælis, ut digni habeámur ecclesiásticæ functiónis offíciis.
Ímminet enim cura pro cunctis.
Illi pro ómnibus supplicémus, qui mori pro ómnium salúte dignátus est.

R/.
Amen.

Cui est honor et glória in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Al comenzar, hermanos amadísimos, esta solemne festividad del año, pidamos al cielo el auxilio del Señor, para que seamos dignos de celebrar estos oficios de la Iglesia.
Y pues él cuida de todos, pidamos por todos a él, que se dignó morir por la salud de todos.
R/. Amén.

A él el honor y la gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro sollemnitáte pascháli precémur Dóminum. En esta solemnidad pascual, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Sanctifica, Dómine, fámulos tuos, ut sanctificátæ noctis huius dignis obséquiis serviámus.
R/.
Amen.

Quia Deus es benedíctus, et vivis et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Santifica, Señor, a tus siervos, para que podamos servirte con nuestras ofrendas en esta noche santa.
R/. Amén.

Porque Dios es bendito y vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO SECUNDA / Lectura segunda
Annus secundus / Año II

Gén 2,7-3,24

Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Formávit Dóminus Deus hóminem púlverem de humo et inspirávit in nares eius spiráculum vitæ, et factus est homo in ánimam vivéntem.

Et plantávit Dóminus Deus paradísum in Eden ad oriéntem, in quo pósuit hóminem, quem formáverat. Produxítque Dóminus Deus de humo omne lignum pulchrum visu et ad vescéndum suáve, lignum étiam vitæ in médio paradísi lignúmque sciéntiæ boni et mali.

Et fluvius egrediebátur ex Eden ad irrigándum paradísum, qui inde divíditur in quáttuor cápita. Nomen uni Phison: ipse est, qui círcuit omnem terram Hévilath, ubi est aurum; et aurum terræ illíus óptimum est; ibi invenítur bdéllium et lapis onychínus. Et nomen flúvio secúndo Geon: ipse est, qui círcuit omnem terram Æthiopíæ. Nomen vero flúminis tértii Tigris: ipse vadit ad oriéntem Assýriæ. Flúvius autem quartus ipse est Euphrátes.

Tulit ergo Dóminus Deus hóminem et pósuit eum in paradíso Eden, ut operarétur et custodíret illum; præcepítque Dóminus Deus hómini dicens: «Ex omni ligno paradísi cómede; de ligno autem sciéntiæ boni et mali ne cómedas; in quocúmque enim die coméderis ex eo, morte moriéris».

Dixit quoque Dóminus Deus: «Non est bonum esse hóminem solum; fáciam ei adiutórium símile sui». Formátis ígitur Dóminus Deus de humo cunctis animántibus agri et univérsis volatílibus cæli, addúxit ea ad Adam, ut vidéret quid vocáret ea; omne enim, quod vocávit Adam ánimæ vivéntis, ipsum est nomen eius. Appellavítque Adam nomínibus suis cuncta pécora et univérsa volatíilia cæli et omnes béstias agri; hómini vero non inveniebátur adiútor símilis eius. Immísit ergo Dóminus Deus sopórem in hóminem. Cumque obdormísset, tulit unam de costis eius et replévit carnem pro ea; et ædificávit Dóminus Deus costam, quam túlerat de hómine, in mulíerem et addúxit eam ad hóminem. Dixítque homo: «Hæc nunc os ex óssibus meis et caro de carne mea. Hæc vocábitur Virágo, quóniam de viro sumpta est hæc».

Quam ob rem relínquet vir patrem suum et matrem et adhærébit uxóri suæ; et erunt in carnem unam. Erant autem utérque nudi, homo scílicet et uxor eius, et non erubescébant.

Et serpens erat callídior cunctis animántibus agri, quæ fécerat Dóminus Deus. Qui dixit ad mulíerem: «Veréne præcépit vobis Deus, ut non comederétis de omni ligno paradísi?».

Cui respóndit múlier: «De fructu lignórum, quæ sunt in paradíso, véscimur; de fructu vero ligni, quod est in médio paradísi, præcépit nobis Deus, ne comederémus et ne tangerémus illud, ne moriámur».

Dixit autem serpens ad mulíerem: «Nequáquam morte moriémini. Scit enim Deus quod in quocúmque die comedéritis ex eo, aperiéntur óculi vestri, et éritis sicut Deus sciéntes bonum et malum».

Vidit ígitur múlier quod bonum esset lignum ad vescéndum et pulchrum óculis et desiderábile esset lignum ad intellegéndum; et tulit de fructu illíus et comédit dedítque étiam viro suo secum, qui comédit.

Et apérti sunt óculi ambórum. Cumque cognovíssent esse se nudos, consuérunt fólia ficus et fecérunt sibi perizómata. Et cum audíssent vocem Dómini Dei deambulántis in paradíso ad auram post merídiem, abscóndit se homo et uxor eius a fácie Dómini Dei in médio ligni paradísi.

Vocavítque Dóminus Deus hóminem et dixit ei: «Ubi es?».

Qui ait: «Vocem tuam audívi in paradíso et tímui eo quod nudus essem et abscóndi me»

Cui dixit: «Quis enim indicávit tibi quod nudus esses, nisi quod ex ligno, de quo tibi præcéperam, ne coméderes, comedísti?»

Dixítque homo: «Múlier, quam dedísti sóciam mihi, ipsa dedit mihi de ligno, et comédi». 

Et dixit Dóminus Deus ad mulíerem: «Quid hoc fecísti?».

Quæ respóndit: «Serpens decépit me, et comédi».

Et ait Dóminus Deus ad serpéntem: «Quia fecísti hoc, maledíctus es inter ómnia pécora et omnes béstias agri. Super pectus tuum gradiéris et púlverem cómedes cunctis diébus vitæ tuæ. Inimícitias ponam inter te et mulíerem et semen tuum et semen illíus; ipsum cónteret caput tuum, et tu cónteres calcáneum eius».

Mulíeri dixit: «Multiplicábo ærúmnas tuas et concéptus tuos: in dolóre páries fílios, et ad virum tuum erit appetítus tuus, ipse autem dominábitur tui».

Hómini vero dixit: «Quia audísti vocem uxóris tuæ et comedísti de ligno, ex quo præcéperam tibi, ne coméderes, maledícta humus propter te. In labóribus cómedes ex ea cunctis diébus vitæ tuæ. Spinas et tríbulos germinábit tibi, et cómedes herbas terræ; in sudóre vultus tui vésceris pane, donec revertáris ad humum, de qua sumptus es, quia pulvis es et in púlverem revertéris».

Et vocávit homo nomen uxóris suæ Heva, eo quod mater esset cunctórum vivéntium.

Fecit quoque Dóminus Deus hómini et uxóri eius túnicas pellíceas et índuit eos. Et ait Dóminus Deus: «Ecce homo factus est quasi unus ex nobis, ut sciat bonum et malum; nunc ergo, ne mittat manum suam et sumat de ligno vitæ et cómedat et vivat in ætérnum».

Emísit eum Dóminus Deus de paradíso Eden, ut operarétur humum, de qua sumptus est. Eiecítque hóminem et collocávit ad oriéntem paradísi Eden chérubim et flámmeum gládium atque versátilem ad custodiéndam viam ligni vitæ.

R/. Amen.

En aquellos días:

El Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, le insufló en sus narices un hálito de vida y así el hombre llegó a ser un ser viviente.

El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y en él puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo germinar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y apetitosos para comer, el árbol de la vida, en medio del jardín, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

Un río salía de Edén para regar el jardín, y de allí se dividía en cuatro brazos. El primero se llama Pisón, y es el que rodea toda la tierra de Javilá, donde hay oro; el oro de este país es puro; en él hay también bedelio y ágata. El segundo, de nombre Guijón, circunda toda la tierra de Cus. El tercero, de nombre Tigris, discurre al oriente de Asiria. El cuarto es el Éufrates.

El Señor Dios tomó al hombre y le puso en el jardín de Edén para que lo cultivase y lo guardase. El Señor Dios dio al hombre este mandato: «Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día en que comas, ciertamente morirás».

El Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo; le daré una ayuda apropiada». El Señor Dios formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, ya que el nombre que él les diera, ése sería su nombre. El hombre impuso nombre a todos los ganados, a todas las aves del cielo y a todas las bestias del campo; pero para sí mismo no encontró una ayuda apropiada. Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un sueño profundo, y mientras dormía le quitó una de sus costillas, poniendo carne en su lugar. De la costilla tomada del hombre, el Señor Dios formó a la mujer y se la presentó al hombre, el cual exclamó: «Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada hembra porque ha sido tomada del hombre».

Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y son los dos una sola carne. Los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, sin avergonzarse uno del otro.

La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Es cierto que os ha dicho Dios: No comáis de ningún árbol del jardín?».

La mujer respondió a la serpiente: «Nosotros podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Sólo del fruto del árbol que está en medio del jardín nos ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis siquiera, bajo pena de muerte».

Entonces la serpiente dijo a la mujer: «¡No, no moriréis! Antes bien, Dios sabe que en el momento en que comáis se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal».

La mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comió; dio también de él a su marido, que estaba junto a ella, y él también comió.

Entonces se abrieron sus ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos taparrabos. Oyeron después los pasos del Señor Dios, que se paseaba por el jardín a la brisa de la tarde, y el hombre y su mujer se escondieron de su vista entre los árboles del jardín.

Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?».

Y éste respondió: «Oí tus pasos por el jardín, me entró miedo porque estaba desnudo, y me escondí».

El Señor Dios prosiguió: «¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿No habrás comido del árbol del que te prohibí comer?».

El hombre respondió: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí».

El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?».

Y la mujer respondió: «La serpiente me engañó y comí».

El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los ganados y entre todas las bestias del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás del polvo de la tierra todos los días de tu vida. Yo pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te aplastará la cabeza y tú sólo tocarás su calcañal».

A la mujer le dijo: «Multiplicaré los trabajos de tus preñeces. Con dolor parirás a tus hijos; tu deseo te arrastrará hacia tu marido, que te dominará». Al hombre le dijo: «Por haber hecho caso a tu mujer y por haber comido del árbol prohibido, maldita sea la tierra por tu culpa. Con trabajo sacarás de ella tu alimento todo el tiempo de tu vida. Ella te dará espinas y cardos, y comerás la hierba de los campos. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado; porque polvo eres y en polvo te has de convertir».

El hombre llamó Eva a su mujer, porque ella fue la madre de todos los vivientes.

El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de piel y los vistió. Después dijo: «¡He ahí al hombre, que ha llegado a ser como uno de nosotros por el conocimiento del bien y del mal! ¡No vaya ahora a tender su mano y tome del árbol de la vida, y comiendo de él viva para siempre!».

El Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén para que trabajase la tierra de la que había sido sacado. Expulsó al hombre, y puso delante del jardín de Edén los querubines y la llama de la espada flameante para guardar el camino del árbol de la vida.

R/. Amén.

 

Finita lectione secunda, omnes surgunt et dicit episcopus: Finalizada la lectura segunda, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Ecclesiástica unitáte connéxi, Deum Patrem petámus, ut eándem Ecclésiam, concórdiæ vínculo cohæréntem, indivíduæ caritátis nunc stúdiis, post præmiis munerétur.
R/. Amen.

Quia multæ miseratiónis est Dóminus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

En unidad con la Iglesia, pidamos a Dios Padre y Señor que conceda a esta misma Iglesia la unión por el vínculo de la concordia y el resplandor de la divina claridad, ahora con nuestro esfuerzo y después con el premio.
R/. Amén.

Porque tú, Señor, estás lleno de compasión y vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro pace Ecclesiárum et quiéte pópuli precémur Dóminum. Por la paz de la Iglesia y la tranquilidad del pueblo, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Deus, qui Ecclésiæ tuæ fide et utilitáte lætáris, dona ei perféctæ religiónis afféctum, quam sanctæ congregatiónis honóre donásti.
R/.
Amen.

Quia Deus es gloriósus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Oh Dios, que te alegras con la fe y el trabajo de tu Iglesia, dale el sentido de una perfecta religiosidad, ya que tú la elevaste al honor de comunidad santa.
R/. Amén.

Porque tú eres, oh Dios, glorioso y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO TERTIA / Lectura tercera
Annus secundus / Año II Is 55,1-13
Léctio libri Isaíæ prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Isaías.
R/. Demos gracias a Dios.

Hæc dicit Dóminus:

«Omnes sitiéntes, veníte ad aquas;
et, qui non habétis argéntum, properáte,
émite et comédite, veníte, émite absque argénto
et absque ulla commutatióne vinum et lac.
Quare appénditis argéntum non in pánibus
et labórem vestrum non in saturitáte?
Audíte, audiéntes me, et comédite bonum,
ut delectétur in crassitúdine ánima vestra.
Inclináte aurem vestram et veníte ad me;
audíte, ut vivat ánima vestra,
et fériam vobíscum pactum sempitérnum,
misericórdias David fidéles.

Ecce testem pópulis dedi eum,
ducem ac præceptórem géntibus.
Ecce gentem, quam nesciébas, vocábis,
et gentes, quæ te non cognovérunt, ad te current,
propter Dóminum Deum tuum
et Sanctum Ísrael, quia glorificávit te.

Quærite Dóminum, dum inveníri potest;
invocáte eum, dum prope est.
Derelínquat ímpius viam suam,
et vir iníquus cogitatiónes suas;
et revertátur ad Dóminum, et miserébitur eius,
et ad Deum nostrum, quóniam multus est ad ignoscéndum.
Non enim cogitatiónes meæ cogitatiónes vestræ,
neque viæ vestræ viæ meæ, dicit Dóminus.
Quia sicut exaltántur cæli a terra,
sic exaltátæ sunt viæ meæ a viis vestris,
et cogitatiónes meæ a cogitatiónibus vestris.
Et quómodo descéndit imber et nix de cælo
et illuc ultra non revértitur,
sed inébriat terram et infúndit eam
et germináre eam facit
et dat semen serénti et panem comedénti,
sic erit verbum meum, quod egrediétur de ore meo:
non revertétur ad me vácuum,
sed fáciet, quæcúmque vólui,
et prosperábitur in his, ad quæ misi illud.

Quia in lætítia egrediémini
et in pace deducémini;
montes et colles cantábunt coram vobis laudem,
et ómnia ligna regiónis plaudent manu.
Pro vépribus ascéndet cupréssus,
et pro urtíca crescet myrtus;
et erit Dómino in glóriam,
in signum ætérnum, quod non auferétur».

R/. Amen.

Esto dice el Señor:

«¡Oh, todos los que estáis sedientos,
id por agua, aunque no tengáis dinero!
Venid, comprad grano y comed,
sin dinero y sin pagar, vino y leche.
¿Por qué gastáis vuestro dinero
en lo que no es pan,
y vuestro salario en lo que no llena?
Escuchadme bien, y comeréis cosas buenas;
y os deleitaréis con manjares exquisitos.
Prestad oído y venid a mí;
escuchad y vivirá vuestra alma.
Haré con vosotros un pacto eterno,
según la fiel promesa que hice a David.

Yo le he puesto como testigo para los pueblos,
caudillo y señor de las naciones.
Mira, a pueblos que no conocías llamarás
y naciones desconocidas correrán hacia ti,
por el Señor, tu Dios,
y por el Santo de Israel, que te glorifica.

Buscad al Señor mientras puede ser hallado;
clamad a él mientras está cerca.
Deje el malvado su camino,
y el malhechor sus pensamientos;
conviértase al Señor,
que tendrá piedad de él;
a nuestro Dios,
que es generoso en el perdón.
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos,
ni vuestros caminos mis caminos -dice el Señor-.
Como se alza el cielo
por encima de la tierra
se elevan mis caminos
sobre vuestros caminos
y mis pensamientos
sobre vuestros pensamientos.
Como la lluvia y la nieve descienden del cielo
y no vuelven allá sin empapar la tierra,
sin fecundarla y hacerla germinar
para que dé sementera al sembrador
y pan para comer,
así la palabra que sale de mi boca
no vuelve a mí sin resultado,
sin haber hecho lo que yo quería
y haber llevado a cabo su misión.

Sí, partiréis con alegría
y en paz seréis llevados;
montes y colinas prorrumpirán ante vosotros
en gritos de alegría,
y todos los árboles del campo aplaudirán.
En lugar de zarzas crecerán cipreses,
y en vez de ortigas nacerán mirtos.
Y esto dará al Señor renombre,
una señal eterna e imborrable».

R/. Amén.

 

Post lectionem tertiam omnes surgunt et dicit episcopus: Tras la lectura tercera, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Omnipoténtem Deum, qui sacerdótes suos Ecclesiárum præsules ordinávit, súpplici oratióne poscámus, ut fidéli nostræ devotiónis obséquio suo queámus respondére iudício.
R/. Amen.

Cui est honor et glória in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Roguemos, con humilde oración, a Dios omnipotente, que ha ordenado a los sacerdotes para apacentar sus iglesias, a fin de que con nuestro fiel y devoto servicio, podamos cumplir con su voluntad.
R/. Amén.

A él el honor y la gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro sacerdótibus et minístris precémur Dóminum. Por los sacerdotes y ministros, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Dona, Dómine, sacerdótibus tuis, ut conveníre fácias fructum óperum cum eminéntia dignitátum; ut mercédem pótius hábeant de labóre, quam iudícium de honóre.
R/.
Amen.

Quia Deus es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Concede, Señor, a tus sacerdotes, que el fruto de sus obras sea conforme a su alta dignidad, para que puedan recibir el premio de sus trabajos, más bien que el juicio del honor que recibieron.
R/. Amén.

Porque tú eres, oh Dios, bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO QUARTA / Lectura cuarta
Annus secundus / Año II Gén 5,32-8,21 (3)
Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Noe cum quingentórum esset annórum, génuit Sem, Cham et Iapheth. Cumque cœpíssent hómines multiplicári super terram et fílias procreassent, vidéntes fílii Dei fílias hóminum quod essent pulchræ, accepérunt sibi uxóres ex ómnibus, quas elégerant. Dixítque Deus: «Non permanébit spíritus meus in hómine in ætérnum, quia caro est; erúntque dies illíus centum vigínti annórum». Gigántes erant super terram in diébus illis et étiam postquam ingréssi sunt fílii Dei ad fílias hóminum, illæque eis genuérunt: isti sunt poténtes a sæculo viri famósi.

Videns autem Dóminus quod multa malítia hóminum esset in terra, et cuncta cogitátio cordis eórum non inténta esset nisi ad malum omni témpore, pænítuit Dóminum quod hóminem fecísset in terra. Et tactus dolóre cordis intrínsecus: «Delébo, inquit, hóminem, quem creávi, a fácie terræ, ab hómine usque ad pecus, usque ad reptíle et usque ad vólucres cæli; pænitet enim me fecísse eos».

Noe vero invénit grátiam coram Dómino.

Hæ sunt generatiónes Noe: Noe vir iustus atque perféctus fuit in generatióne sua; cum Deo ambulávit. Et génuit tres fílios: Sem, Cham et Iapheth.

Corrúpta est autem terra coram Deo et repléta est iniquitáte. Cumque vidísset Deus terram esse corrúptam ­omnis quippe caro corrúperat viam suam super terram­ dixit ad Noe: «Finis univérsæ carnis venit coram me; repléta est enim terra iniquitáte a fácie eórum, et ecce ego dispérdam eos de terra.

Fac tibi arcam de lignis cupréssinis; mansiúnculas in arca fácies et bitúmine línies eam intrínsecus et extrínsecus. Et sic fácies eam: trecentórum cubitórum erit longitúdo arcæ, quinquagínta cubitórum latitúdo et trigínta cubitórum altitúdo illíus. Fenéstram in arca fácies et cúbito consummábis summitátem eius. Óstium autem arcæ pones ex látere; tabulátum inférius, médium et supérius fácies in ea.

Ecce ego addúcam dilúvii aquas super terram, ut interfíciam omnem carnem, in qua spíritus vitæ est subter cælum: univérsa, quæ in terra sunt, consuméntur. Ponámque fœdus meum tecum; et ingrediéris arcam tu et fílii tui, uxor tua et uxóres filiórum tuórum tecum. Et ex cunctis animántibus univérsæ carnis bina indúces in arcam, ut vivant tecum, masculíni sexus et feminíni. De volúcribus iuxta genus suum et de iuméntis in génere suo et ex omni reptíli terræ secúndum genus suum: bina de ómnibus ingrediéntur ad te, ut possint vívere. Tu autem tolle tecum ex ómnibus escis, quæ mandi possunt, et comportábis apud te; et érunt tam tibi quam illis in cibum».

Fecit ergo Noe ómnia, quæ præcéperat illi Deus; sic fecit.

Dixítque Dóminus ad Noe: «Ingrédere tu et omnis domus tua arcam; te enim vidi iustum coram me in generatióne hac. Ex ómnibus pecóribus mundis tolle septéna septéna, másculum et féminam; de pecóribus vero non mundis duo duo, másculum et féminam. Sed et de volatílibus cæli septéna septéna, másculum et féminam, ut salvétur semen super fáciem univérsæ terræ». Adhuc enim et post dies septem ego pluam super terram quadragínta diébus et quadragínta nóctibus et delébo omnem substántiam, quam feci, de superfície terræ».

Fecit ergo Noe ómnia, quæ mandáverat ei Dóminus. Erátque Noe sescentórum annórum, quando dilúvii aquæ inundavérunt super terram.

Et ingréssus est Noe et fílii eius, uxor eius et uxóres filiórum eius cum eo in arcam propter aquas dilúvii. De pecóribus mundis et immúndis et de volúcribus et ex omni, quod movétur super terram, duo et duo ingréssa sunt ad Noe in arcam, másculus et fémina, sicut præcéperat Deus Noe. Cumque transíssent septem dies, aquæ dilúvii inundavérunt super terram.

Anno sescentésimo vitæ Noe, mense secúndo, séptimo décimo die mensis rupti sunt omnes fontes abýssi magnæ, et cataráctæ cæli apértæ sunt; et facta est plúvia super terram quadragínta diébus et quadragínta nóctibus. In artículo diéi illíus ingréssus est Noe et Sem et Cham et Iapheth fílii eius, uxor illíus et tres uxóres filiórum eius cum eis in arcam. Ipsi et omne ánimal secúndum genus suum, universáque iuménta in génere suo, et omne réptile, quod movétur super terram in génere suo, cunctúmque volátile secúndum genus suum, univérsæ aves omnésque vólucres ingréssæ sunt ad Noe in arcam, bina et bina ex omni carne, in qua erat spíritus vitæ. Et quæ ingréssa sunt, másculus et fémina ex omni carne introiérunt, sicut præcéperat ei Deus; et inclúsit eum Dóminus de foris.

Factúmque est dilúvium quadragínta diébus super terram, et multiplicátæ sunt aquæ et elevavérunt arcam in sublíme a terra. Veheménter enim inundavérunt et ómnia replevérunt in superfície terræ; porro arca ferebátur super aquas. Et aquæ prævaluérunt nimis super terram, opertíque sunt omnes montes excélsi sub univérso cælo. Quíndecim cúbitis áltior fuit aqua super montes, quos operúerat.

Consumptáque est omnis caro, quæ movebátur super terram, vólucrum, pecórum, bestiárum ómniumque reptílium, quæ reptant super terram, et univérsi hómines: cuncta, in quibus spiráculum vitæ in terra, mórtua sunt. Et delévit omnem substántiam, quæ erat super terram, ab hómine usque ad pecus, usque ad reptíle et usque ad vólucres cæli; et deléta sunt de terra. Remánsit autem solus Noe et qui cum eo erant in arca. Obtinuerúntque aquæ terram centum quinquagínta diébus.

Recordátus autem Deus Noe cunctorúmque animántium et ómnium iumentórum, quæ erant cum eo in arca, addúxit spíritum super terram, et imminútæ sunt aquæ. Et clausæ sunt fontes ábyssi et cataráctæ cæli, et prohíbitæ sunt plúviæ de cælo. Reversæque sunt aquæ de terra eúntes et redeúntes et cœpérunt mínui post centum quinquagínta dies. Requievítque arca mense séptimo, décima séptima die mensis super montes Árarat. At vero aquæ ibant et decrescébant usque ad décimum mensem; décimo enim mense, prima die mensis, apparuérunt cacúmina móntium.

Cumque transíssent quadragínta dies, apériens Noe fenéstram arcæ, quam fécerat, dimísit corvum; qui egrediebátur éxiens et rédiens, donec siccaréntur aquæ super terram. Emísit quoque colúmbam a se, ut vidéret si iam cessássent aquæ super fáciem terræ. Quæ, cum non invenísset, ubi requiésceret pes eius, revérsa est ad eum in arcam; aquæ enim erant super univérsam terram. Extendítque manum et apprehénsam íntulit in arcam. Exspectátis autem ultra septem diébus aliis, rursum dimísit colúmbam ex arca. At illa venit ad eum ad vésperam portans ramum olivæ viréntibus fóliis in ore suo. Intelléxit ergo Noe quod cessássent aquæ super terram. Exspectavítque nihilóminus septem álios dies; et emísit colúmbam, quæ non est revérsa ultra ad eum.

Ígitur sescentéssimo primo anno, primo mense, prima die mensis, siccátæ sunt aquæ super terram; et apériens Noe tectum arcæ, et ecce aspéxit vidítque quod exsiccáta erat superfícies terræ. Mense secúndo, séptima et vicésima die mensis, arefácta est terra.

Locútus est autem Deus ad Noe dicens: «Egrédere de arca tu et uxor tua, fílii tui et uxóres filiórum tuórum tecum. Cuncta animántia, quæ sunt apud te ex omni carne, tam in volatílibus quam in pecóribus et in univérsis reptílibus, quæ reptant super terram, educ tecum, ut púllulent super terram et crescant et multiplicéntur super eam». Egréssus est ergo Noe et fílii eius, uxor illíus et uxóres filiórum eius cum eo. Sed et ómnia animántia, iuménta, volatília et reptília, quæ reptant super terram, secúndum genus suum egréssa sunt de arca.

Ædificávit autem Noe altáre Dómino; et tollens de cunctis pecóribus mundis et volúcribus mundis óbtulit holocáusta super altáre. Odoratúsque est Dóminus odórem suavitátis.

R/. Amen.

En aquellos días:

Noé, a la edad de quinientos años, engendró a Sem, Cam y Jafet. Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron por esposas las que más les gustaron. El Señor dijo: «Mi espíritu no permanecerá por siempre en el hombre, porque es de carne. Sus días serán ciento veinte años». En aquel entonces había gigantes en la tierra (y también después), cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres, y ellas les daban hijos. Éstos son los héroes de antaño, hombres famosos.

Al ver el Señor que la maldad de los hombres sobre la tierra era muy grande y que siempre estaban pensando en hacer el mal, se arrepintió de haber creado al hombre sobre la tierra, y con gran dolor dijo: «Exterminaré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, hombres y animales, reptiles y aves del cielo, todo lo exterminaré, pues me pesa haberlos hecho».

Pero Noé encontró gracia a los ojos del Señor.

Ésta es la historia de Noé: Noé era un hombre justo, íntegro, y entre sus compañeros seguía los caminos de Dios. Engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.

La tierra estaba corrompida delante de Dios y toda ella llena de violencia. Dios miró a la tierra, y vio que estaba corrompida, porque
todo mortal había corrompido su camino sobre ella. Dios dijo a Noé: «He decidido acabar con todo ser viviente, porque la tierra está llena de violencia por culpa de los hombres. Voy a exterminarlos a todos ellos juntamente con la tierra.

Hazte un arca de maderas resinosas, divídela en compartimientos y calafatéala con pez por dentro y por fuera. Éstas serán sus dimensiones: ciento cincuenta metros de largo, veinticinco de ancho y quince de alto. Harás arriba un tragaluz, a medio metro del remate. A un lado harás la puerta, y en el arca harás tres pisos.

Yo voy a enviar sobre la tierra un diluvio de aguas para destruir a todo ser viviente que hay bajo el cielo. Todo cuanto hay sobre la tierra morirá. Contigo, en cambio, estableceré un pacto: Entrarás en el arca tú y tu mujer, tus hijos y sus mujeres. De todos los seres vivientes meterás contigo en el arca una pareja de cada especie, macho y hembra, para que sobrevivan contigo.De cada especie de aves, de animales y de reptiles entrará contigo una pareja, para salvaguardar la vida. Y, por tu parte, procúrate todo aquello que pueda serviros de alimento tanto a ti como a ellos».

Noé lo hizo así, exactamente como Dios le había mandado.

El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca tú con toda tu familia, porque tú eres el único hombre justo que he encontrado en esta generación. De todos los animales puros toma siete parejas, machos y hembras, y de los impuros toma sólo una pareja, macho y hembra; de las aves del cielo, siete parejas, con el fin de conservar la especie sobre la tierra. Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra por espacio de cuarenta días y cuarenta noches y exterminaré sobre ella todos los seres que he hecho».

Noé hizo todo cuanto Dios le había mandado. Noé tenía seiscientos años cuando vino el diluvio sobre la tierra.

Noé, con su mujer, sus hijos y las mujeres de sus hijos, entró en el arca para librarse de las aguas del diluvio. Los animales puros e impuros, las aves y los reptiles, entraron con Noé en el arca por parejas, como había ordenado Dios. Pasados los siete días, las aguas del diluvio cayeron sobre la tierra.

Era el año seiscientos de la vida de Noé, el día diecisiete del mes segundo, cuando irrumpieron todas las fuentes del abismo y se abrieron las compuertas del cielo. Y la lluvia cayó sobre la tierra por espacio de cuarenta días y cuarenta noches. Aquel mismo día, Noé entró en el arca con sus hijos Sem, Cam y Jafet, con su mujer y las mujeres de sus tres hijos. Y con ellos, todas las especies de bestias salvajes, ganados, reptiles y aves. Después de Noé, entró en el arca una pareja de todo ser viviente, un macho y una hembra de cada especie, tal y como se lo había ordenado Dios. Y el Señor cerró la puerta detrás de Noé.

El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra; las aguas, siempre en crecida, levantaron en alto el arca, que flotaba sobre las aguas. Las aguas crecieron y aumentaron sobre la tierra, mientras el arca continuaba flotando sobre su superficie. Tanto crecieron las aguas sobre la tierra, que llegaron a cubrir todos los montes más altos que hay bajo el cielo. Las aguas subieron siete metros y medio por encima de los montes más altos.

Perecieron todos los seres vivientes que se mueven en la tierra, aves, ganados, bestias salvajes y toda la humanidad; todo lo que tiene hálito de vida en sus narices, todo lo que habita la tierra seca, todo pereció. Todos los seres vivientes sobre la superficie de la tierra fueron exterminados; hombres y bestias salvajes, reptiles y aves del cielo desaparecieron de la tierra. Únicamente quedó Noé y los que estaban con él en el arca. La inundación de las aguas sobre la tierra duró ciento cincuenta días.

Dios se acordó de Noé y de todas las bestias y ganados que estaban con él en el arca. Hizo pasar un viento sobre la tierra, y bajaron las aguas. Se cerraron las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y cesó de caer lluvia. Las aguas fueron retirándose gradualmente de la tierra; al cabo de ciento cincuenta días comenzaron a bajar, y el día diecisiete del séptimo mes el arca quedó anclada sobre los montes de Ararat. Las aguas siguieron bajando hasta el mes décimo, y el primer día de este mes aparecieron las cimas de los montes.

Al cabo de cuarenta días, Noé abrió la ventana que había hecho en el arca y soltó un cuervo, el cual estuvo volando, yendo y viniendo, hasta que se secaron las aguas sobre la tierra. Después soltó una paloma, para ver si se habían secado las aguas sobre la superficie de la tierra. La paloma, no encontrando dónde posarse, volvió de nuevo al arca, porque las aguas cubrían la superficie de toda la tierra. Noé sacó la mano, la agarró y la metió en el arca. Esperó siete días más, y de nuevo soltó la paloma fuera del arca. Y por la tarde volvió, trayendo en su pico una rama de olivo. Así conoció Noé que las aguas no cubrían ya la superficie de la tierra. Esperó otros siete días, y de nuevo soltó la paloma, que ya no volvió más.

El año seiscientos uno de la vida de Noé, el día uno del primer mes, se secaron las aguas sobre la superficie de la tierra. Noé levantó la cubierta del arca, miró y vio que la superficie de la tierra estaba seca. El día veintisiete del segundo mes la tierra estaba completamente seca.

Dios habló a Noé y le dijo: «Sal del arca tú, tu mujer, tus hijos y tus nueras. Saca también todos los animales que están contigo: aves, ganados y reptiles: que llenen la tierra, que crezcan y que se multipliquen sobre ella». Salió, pues, Noé con sus hijos, su mujer y sus nueras. Y todas las bestias salvajes, los ganados, las aves y los reptiles salieron también del arca por especies.

Noé levantó un altar al Señor y, tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos sobre él y el Señor aspiró el perfume agradable.

R/. Amén.

 

Quarta lectione completa, omnes surgunt et dicit episcopus: Completada la lectura cuarta, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Pacem domínicam, pacem quoque nostram, Deum Patrem omnipoténtem, qui pacis auctor est, postulémus, ut adsit in ordinatióne sua cathólicis dúcibus, et bárbaras gentes refrénet; quátenus, rebus ómnibus sua lege compósitis, eius solúmmodo impériis serviámus.
R/. Amen.

Cuius regnum pérmanet in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Pidamos a Dios Padre omnipotente que es autor de la paz, y es también nuestra paz, nos dé la paz del Señor, para que ella acompañe en su gobierno a los gobernantes católicos, y reprima a los pueblos paganos; y así, moderadas todas las cosas por su ley, no nos sometamos más que a su imperio.
R/. Amén.

Cuyo reino es para siempre, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro prosperitáte príncipum et tranquillitáte témporum precémur Dóminum. Por la prosperidad de los gobernantes y la tranquilidad de nuestro tiempo, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Deus, qui fidélium pace lætáris, dona serviéntibus tibi pacem, omnésque eórum actus, qui tibi servíre cúpiunt, placábili miseratióne compóne.
R/.
Amen.

Quia Deus es pius in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Oh Dios, que te gozas en la paz de tus fieles, da la paz a tus siervos, y con misericordiosa piedad ordena todas las acciones de los que anhelan servirte.
R/. Amén.

Porque Dios es bondadoso por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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LECTIO QUINTA / Lectura quinta
Annus secundus / Año II Éx 13,18-15,1 (4)
Léctio libri Éxodi.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Éxodo.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus illis:

Armáti ascendérunt fílii Ísrael de terra Ægýpti. Tulit quoque Móyses ossa Ioseph secum, eo quod adiurásset fílios Ísrael dicens: «Visitábit vos Deus; efférte ossa mea hinc vobíscum».

Profectíque de Succoth castrametáti sunt in Etham, in extrémis fínibus solitúdinis. Dóminus autem præcedébat eos ad ostendéndam viam per diem in colúmna nubis et per noctem in colúmna ignis, ut dux esset itíneris utróque témpore. Nunquam défuit colúmna nubis per diem, nec colúmna ignis per noctem, coram pópulo.

Locútus est autem Dóminus ad Móysen dicens:  «Lóquere fíliis Ísrael: Revérsi castrameténtur e regióne Phihahiroth, quæ est inter Magdólum et mare contra Beélsephon; in conspéctu eius castra ponétis super mare. Dicturúsque est phárao super fíliis Ísrael: "Errant in terra, conclúsit eos desértum". Et indurábo cor eius, ac persequétur eos, et glorificábor in pharaóne et in omni exércitu eius; sciéntque Ægýptii quia ego sum Dóminus». Fecerúntque ita.

Et nuntiátum est regi Ægyptiórum quod fugísset pópulus; immutatúmque est cor pharaónis et servórum eius super pópulo, et dixérunt: «Quid hoc fécimus, ut dimitterémus Ísrael, ne servírent nobis?». Iunxit ergo currum et omnem pópulum suum assúmpsit secum; tulítque sescéntos currus eléctos et quidquid in Ægýpto curruum fuit et bellatóres in síngulis cúrribus. Induravítque Dóminus cor pharaónis regis Ægýpti, et persecútus est fílios Ísrael; at illi egréssi erant in manu excélsa.
Cumque persequeréntur Ægýptii vestígia præcedéntium, repperérunt eos in castris super mare; omnes equi et currus pharaónis, équites et exércitus eius erant in Phihahiróth contra Beélsephon.

Cumque appropinquásset phárao, levántes fílii Ísrael óculos vidérunt Ægýptios post se et timuérunt valde clamaverúntque ad Dóminum et dixérunt ad Móysen: «Fórsitan non erant sepúlcra in Ægýpto? Ídeo tulísti nos, ut morerémur in solitúdine. Quid hoc fecísti, ut edúceres nos ex Ægýpto? Nonne iste est sermo, quem loquebámur ad te in Ægýpto dicéntes: Recéde a nobis, ut serviámus Ægýptiis? Multo enim mélius erat servíre eis quam mori in solitúdine». Et ait Móyses ad pópulum: «Nolíte timére; state et vidéte salútem Dómini, quam factúrus est vobis hódie; Ægýptios enim, quos nunc vidétis, nequáquam ultra vidébitis usque in sempitérnum.  Dóminus pugnábit pro vobis, et vos silébitis».

Dixítque Dóminus ad Móysen: «Quid clamas ad me? Lóquere fíliis Ísrael, ut proficiscántur. Tu autem éleva virgam tuam et exténde manum tuam super mare et dívide illud, ut gradiántur fílii Ísrael in médio mari per siccum. Ego autem indurábo cor Ægyptiórum, ut persequántur eos; et glorificábor in pharaóne et in omni exércitu eius, in cúrribus et in equítibus illíus. Et scient Ægýptii quia ego sum Dóminus, cum glorificátus fúero in pharaóne, in cúrribus atque in equítibus eius».

Tollénsque se ángelus Dei, qui præcedébat castra Ísrael, ábiit post eos; et cum eo páriter colúmna nubis, prióra dimíttens, post tergum. Stetit inter castra Ægyptiórum et castra Ísrael; et erat nubes tenebrósa et illúminans noctem, ita ut ad se ínvicem toto noctis témpore accédere non valérent.

Cumque extendísset Móyses manum super mare, réppulit illud Dóminus, flante vento veheménti et urénte tota nocte, et vertit in siccum; divisáque est aqua. Et ingréssi sunt fílii Ísrael per médium maris sicci; erat enim aqua quasi murus a dextra eórum et læva. Persequentésque Ægýptii ingréssi sunt post eos, omnis equitátus pharaónis, currus eius et équites per médium maris.

Iamque advénerat vigília matutína, et ecce respíciens Dóminus super castra Ægyptiórum per colúmnam ignis et nubis perturbávit exércitum eórum; et impedívit rotas cúrruum, ita ut diffícile moveréntur. Dixérunt ergo Ægýptii: «Fugiámus Israélem. Dóminus enim pugnat pro eis contra nos».

Et ait Dóminus ad Móysen: «Exténde manum tuam super mare, ut revertántur aquæ ad Ægýptios super currus et équites eórum». Cumque extendísset Móyses manum contra mare, revérsum est primo dilúculo ad priórem locum; fugientibúsque Ægýptiis occurrérunt aquæ, et invólvit eos Dóminus in médiis flúctibus. Reversæque sunt aquæ et operuérunt currus et équites cuncti exércitus pharaónis, qui sequéntes ingréssi fúerant mare; ne unus quidem supérfuit ex eis. Fílii autem Ísrael perrexérunt per médium sicci maris, et aquæ eis erant quasi pro muro a dextris et a sínistris.

Liberavítque Dóminus in die illo Ísrael de manu Ægyptiórum. Et vidérunt Ægýptios mórtuos super litus maris et manum magnam, quam exercúerat Dóminus contra eos; timuítque pópulus Dóminum et credidérunt Dómino et Móysi servo eius.

Tunc cécinit Móyses et fílii Ísrael carmen hoc Dómino, et dixérunt:

Quando lectioni subsequitur canticum non dicitur  Amen.

En aquellos días:

Dios hizo dar un rodeo al pueblo, llevándolo por el camino del desierto hacia el mar Rojo. Moisés llevó consigo los huesos de José, porque éste había hecho jurar a los israelitas: «Dios os visitará; entonces vosotros llevaréis de aquí mis huesos».

Partieron de Sucot, y acamparon en Etán, en el margen del desierto. El Señor iba delante, de día en columna de nube para marcarles el camino, y en columna de fuego de noche para alumbrarles; así podían caminar tanto de día como de noche. La columna de nube no se apartó del pueblo de día, ni de noche la de fuego.

El Señor dijo a Moisés: «Di a los israelitas que cambien de rumbo y vayan a acampar en Pi Hajirot, entre Migdal y el mar, frente a Baal Sefón. Acamparéis frente a Baal Sefón, a lo largo del mar. El Faraón pensará que los israelitas andan perdidos por la tierra, y que el desierto les ha cerrado el paso. Yo endureceré el corazón del Faraón, y os perseguirá; yo seré glorificado a costa del Faraón y de todo su ejército; los egipcios reconocerán que yo soy el Señor». Y así lo hicieron.

Cuando contaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, el Faraón y sus servidores cambiaron de idea acerca del pueblo y dijeron: «¿Qué es lo que hemos hecho dejando salir a Israel y quedándonos así sin sus servicios?». Mandó uncir sus carros y tomó consigo su gente. Tomó seiscientos carros escogidos y todos los carros de los egipcios con sus respectivos capitanes. El Señor endureció el corazón del Faraón, rey de Egipto, que persiguió a los israelitas que habían partido con la frente alta. Los egipcios, los caballos y los carros del Faraón, sus caballeros y su ejército los siguieron y les dieron alcance en el lugar donde estaban acampados a lo largo del mar, junto a Pi Hajirot, frente a Baal Sefón.

Cuando el Faraón estaba cerca, los israelitas alzaron los ojos y vieron que los egipcios seguían tras ellos. Llenos de terror clamaron al Señor y dijeron a Moisés: «¿Es que no había sepulcros en Egipto, que nos has traído al desierto a morir? ¿Qué nos has hecho con sacarnos de Egipto? ¿No te decíamos en Egipto: No te preocupes de nosotros, pues queremos servir a los egipcios? Porque ¿no es, acaso, mejor servir a los egipcios que morir en el desierto?».  Moisés dijo al pueblo: «No temáis, estad tranquilos y veréis la victoria que hoy os dará el Señor; porque a estos egipcios que ahora veis, ya nunca los volveréis a ver. El Señor combatirá por vosotros sin que vosotros os tengáis que molestar».

Y el Señor dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? Di a los israelitas que sigan adelante. Tú alza tu bastón, extiende la mano sobre el mar y divídelo para que los israelitas pasen por medio del mar en seco. Yo endureceré el corazón de los egipcios y seguirán tras ellos por el mar; así seré glorificado a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de sus caballeros. Los egipcios conocerán que yo soy el Señor cuando yo sea glorificado a costa del Faraón, de sus carros y de sus caballeros».

Entonces el ángel de Dios, que iba delante de las huestes de Israel, se puso en marcha y se colocó detrás de ellos. Se puso igualmente en marcha la columna de nube, que también fue a situarse detrás de ellos, interponiéndose entre el campo de los egipcios y el campo de Israel. Para unos la nube era oscura, mientras que para otros alumbraba la noche, de suerte que no pudieron acercarse unos a otros durante toda la noche.

Moisés extendió después su mano sobre el mar, y el Señor, por medio de un recio viento del este, empujó el mar, dejándolo seco y dividiendo las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar sin mojarse, mientras las aguas formaban como una muralla a ambos lados. Los egipcios se lanzaron tras ellos; toda la caballería del Faraón, sus carros y caballeros entraron tras ellos en medio del mar.

Antes de la madrugada, el Señor miró desde la columna de fuego y de nube a las huestes egipcias y las desbarató. Frenó las ruedas de los carros, haciéndolos avanzar pesadamente. Los egipcios se dijeron: «Huyamos de los israelitas, porque el Señor combate por ellos contra los egipcios».

Y el Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar para que las aguas se vuelquen sobre los egipcios, sobre sus carros y caballeros». Moisés extendió su mano sobre el mar, y al amanecer volvió el mar a su estado normal, mientras los egipcios en
su huida topaban con él. Así precipitó el Señor a los egipcios en medio del mar. Las aguas, al juntarse, cubrieron carros y caballeros y a todo el ejército del Faraón, que había entrado en persecución de los israelitas. No escapó ni uno solo. Pero los israelitas pasaron sin mojarse por medio del mar, formando para ellos las aguas como una muralla a ambos lados.

Así salvó el Señor aquel día a Israel de mano de los egipcios, e Israel vio a los egipcios muertos en la orilla del mar. Israel vio el prodigio que el Señor había obrado contra los egipcios, temió al Señor y creyó en él y en Moisés, su siervo.

Entonces Moisés y los israelitas cantaron al Señor este cántico:

Cuando tras la lectura siga un cántico al finalizar aquella no se dirá Amén.

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CANTICUM / Cántico
Annus secundus / Año II

Éx 15,1-2.20-21; 14,29 (5)

Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est, equum et ascensórem proiécit in mare.

Cantemos al Señor, que se cubrió de gloria, caballo y caballero precipitó en el mar.
R/. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est, equum et ascensórem proiécit in mare. R/. Cantemos al Señor, que se cubrió de gloria, caballo y caballero precipitó en el mar.
V/. Iste es Deus meus, et honorificábo eum.
R/. Equum et ascensórem proiécit in mare.
V/. Él es mi Dios, yo le alabaré.
R/. Caballo y caballero precipitó en el mar.
V/. Fílii Ísrael ambulavérunt per siccum per médium mare.
R/. Equum et ascensórem proiécit in mare.
V/. Los israelitas pasaron sin mojarse por medio del mar.
R/. Caballo y caballero precipitó en el mar.

Sumpsit ergo María prophetíssa soror Áaron týmpanum in manu sua; egressæque sunt omnes mulíeres post eam cum týmpanis et choris, quibus præcinébat dicens:

Cantémus Dómino, glorióse enim honorificátus est, équum et ascensórem proiécit in mare.

María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un tamboril, y las mujeres salieron tras ella con tamboriles y bailando. Y María les decía:

Cantemos al Señor, que se cubrió de gloria, caballo y caballero precipitó en el mar.

 

Expleto cantico quod lectioni quintæ subsequitur, omnes surgunt et dicit episcopus: Terminado el cántico que sigue a la lectura quinta, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Deum Patrem omnipoténtem, agéntes ipsi grátias, postulémus pro his, quos sæculi necéssitas aut inquietúdo deténtat, vel pro his, qui secúndum carnis infirmitátem divérsis ægritúdinum genéribus afflictántur; ut in hac sollemnitáte pascháli, quia corpóribus absunt, ánimis et utilitátibus misceántur.
R/. Amen.

Condonánte Deo nostro, qui regnat in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Dando gracias a Dios omnipotente, pidamos por aquellos a los que apremian las necesidades o intranquilidades de esta vida y por aquéllos que son afligidos en la flaqueza de su carne con diversos géneros de enfermedades, para que en esta solemnidad pascual, aunque estén ausentes corporalmente, participen de su alegría y de sus frutos.
R/. Amén.

Nos lo conceda nuestro Dios, que reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro his, qui huic sanctæ festivitáti interésse non possunt,  precémur Dóminum. Por aquellos que no pueden asistir a esta santa solemnidad, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Deus, cui ea, quæ nobis sunt abséntia, deésse non possunt, et quæ putántur longe sunt próxima; præsta, ut fámuli tui, quorum necessitátes vel infirmitátes Ecclésiæ sollicitúdo comméndat, pietátis tuæ munéribus vel remédiis perfruántur.
R/.
Amen.

Quia tibi soli est omnis honor et glória in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Oh Dios, en quien tenemos presente lo que juzgamos ausente, y en quien lo que creemos lejano, lo tenemos, sin embargo, próximo, concede que aquellos siervos tuyos, cuya necesidad o enfermedad te encomienda solícita la Iglesia, puedan gozar de la ayuda y remedio de tu piedad.
R/.
Amén.

Porque solo tuyo es el poder por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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LECTIO SEXTA / Lectura sexta
Annus secundus / Año II Gén 22,1-18
Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Tentávit Deus Ábraham et dixit ad eum: «Ábraham». Ille respóndit: «Adsum». Ait: «Tolle fílium tuum unigénitum, quem díligis, Ísaac et vade in terram Mória; atque offer eum ibi in holocáustum super unum móntium, quem monstrávero tibi».

Ígitur Ábraham de nocte consúrgens stravit ásinum suum ducens secum duos iúvenes suos et Ísaac fílium suum. Cumque concidísset ligna in holocáustum, surréxit et ábiit ad locum, quem præcéperat ei Deus. Die autem tértio, elevátis óculis, vidit locum procul dixítque ad púeros suos: «Exspectáte hic cum ásino. Ego et puer illuc usque properántes, postquam adoravérimus, revertémur ad vos».

Tulit quoque ligna holocáusti et impósuit super Ísaac fílium suum; ipse vero portábat in mánibus ignem et cultrum. Cumque duo pérgerent simul, dixit Ísaac Ábrahæ patri suo: «Pater mi». Ille respóndit: «Quid vis, fili». «Ecce, inquit, ignis et ligna; ubi est víctima holocáusti?». Dixit Ábraham: «Deus providébit sibi víctimam holocáusti, fili mi».

Pergébant ambo páriter; et venérunt ad locum, quem osténderat ei Deus, in quo ædificávit Ábraham altáre et désuper ligna compósuit. Cumque colligásset Ísaac fílium suum, pósuit eum in altári super struem lignórum extendítque Ábraham manum et arrípuit cultrum, ut immoláret fílium suum.

Et ecce ángelus Dómini de cælo clamávit: «Ábraham, Ábraham». Qui respóndit: «Adsum». Dixítque: «Non exténdas manum tuam super púerum neque fácias illi quidquam. Nunc cognóvi quod times Deum et non pepercísti fílio tuo unigénito propter me». Levávit Ábraham óculos suos vidítque ariétem unum inter vepres hæréntem córnibus; quem assúmens óbtulit holocáustum pro fílio. Appellavítque nomen loci illíus: «Dóminus videt». Unde usque hódie dícitur: «In monte Dóminus vidétur».

Vocávit autem ángelus Dómini Ábraham secúndo de cælo et dixit: «Per memetípsum iurávi -verbum Dómini- quia fecísti hanc rem et non pepercísti fílio tuo unigénito, benedícam tibi et multiplicábo semen tuum sicut stellas cæli et velut arénam, quæ est in lítore maris. Possidébit semen tuum portas inimicórum suórum, et benedicéntur in sémine tuo omnes gentes terræ, quia obœdísti voci meæ».

R/. Amen.

En aquellos días:

Dios quiso probar a Abrahán, y le llamó: «¡Abrahán! ¡Abrahán!». Éste respondió: «Aquí estoy». Y Dios le dijo: «Toma ahora a tu hijo, al que tanto amas, Isaac, vete al país de Moria, y ofrécemelo allí en holocausto en un monte que yo te indicaré».

Abrahán se levantó de madrugada, aparejó su asno, tomó consigo dos criados y a su hijo Isaac, partió la leña para el holocausto y se encaminó hacia el lugar que Dios le había dicho. Al tercer día, Abrahán alzó los ojos y alcanzó a ver de lejos el lugar; y dijo a sus criados: «Quedaos aquí con el asno mientras el muchacho y yo subimos arriba; adoraremos a Dios, y después volveremos con vosotros».

Abrahán tomó la leña del holocausto y la puso sobre el hombro de su hijo Isaac. Después tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos. Isaac dijo a su padre: «¡Padre!». Él respondió: «¿Qué quieres, hijo mío?». Isaac dijo: «Llevamos el fuego y la leña; pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?». Abrahán respondió: «Dios se proveerá del cordero para el holocausto, hijo mío».

Y continuaron juntos el camino. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abrahán levantó un altar; preparó la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo.

Entonces el ángel del Señor le llamó desde el cielo y le dijo: «¡Abrahán! ¡Abrahán!». Éste respondió: «Aquí estoy». Y el ángel le dijo: «No lleves tu mano sobre el muchacho, ni le hagas mal alguno. Ya veo que temes a Dios, porque no me has negado a tu hijo, tu hijo único». Abrahán alzó los ojos y vio a sus espaldas un carnero enredado por los cuernos en un matorral. Tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abrahán puso a aquel lugar el nombre de «El Señor provee», y por eso todavía hoy se dice «El monte del Señor provee».

El ángel del Señor llamó por segunda vez a Abrahán, y le dijo: «Juro por mí mismo, palabra del Señor, que, por haber hecho esto y no haberme negado tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré tanto tu descendencia, que será como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la otra orilla del mar, y tu descendencia ocupará la puerta de sus enemigos. Por tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra, porque obedeciste mi voz».

R/. Amén.

 

Sexta lectione perfecta, omnes surgunt et dicit episcopus: Concluida la lectura sexta, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Deum frúctuum largitórem, aurárum moderatórem, qui in suppleméntum humáni usus terras fecundávit, creávit fruges, áera temperávit, fratres caríssimi, deprecémur, ut ómnia hæc, quæ sponte nostris úsibus tríbuit, nostris quoque obsecratiónibus largiátur.
R/. Amen.

Quia Deus est pius in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

A Dios, dador de todos los frutos, moderador de la atmósfera que, para provecho del trabajo del hombre fecundó la tierra, creó las semillas, moderó los aires, pidámosle, hermanos amadísimos, que todas estas cosas que espontáneamente nos ofrece para nuestra utilidad, nos la conceda por nuestra oración.
R/. Amén.

Porque Dios es bondadoso por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro abundántia frugum et tranquillitáte áerum precémur Dóminum. Por la abundancia de las cosechas y la serenidad del tiempo, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Deus, creátor ómnium bonórum, rogámus imménsam misericórdiam tuam, ut non tam peccatórum, quam precum considerátor, múnera tua, quibus vívimus et vivámus, non, quia non mereámur, neges, sed, quia precámur, amplífices.
R/.
Amen.

Quia tibi soli est regnum in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Oh Dios, creador de todos los bienes, rogamos a tu inmensa misericordia, que mirando nuestras plegarias más que nuestros pecados, no nos niegues, porque no lo merecemos, sino concédenos, porque te lo pedimos, la abundancia de tus dones para nuestro sustento, pues los necesitamos para nuestra vida.
R/. Amén.

Porque solo tuyo es el poder por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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LECTIO SEPTIMA / Lectura séptima
Annus secundus / Año II Dt 31,28-32,3.44-45 (6)
Léctio libri Deuteronómii.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Deuteronomio.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Locútus est Móyses fíliis Ísrael, dicens: «Congregáte ad me omnes maióres natu per tribus vestras atque præféctos vestros, et loquar audiéntibus eis sermónes istos et invocábo contra eos cælum et terram. Novi enim quod post mortem meam iníque agétis et declinábitis de via, quam præcépi vobis, et occúrrent vobis mala in extrémo témpore, quando fecéritis malum in conspéctu Dómini, ut irritétis eum per ópera mánuum vestrarum».

Locútus est ergo Móyses, audiénte univérso cœtu Ísrael, verba cárminis huius et ad finem usque complévit:

En aquellos días:

Habló Moisés a los hijos de Israel diciendo: «Reunid junto a mí a todos los ancianos y jefes de vuestras tribus para que yo les recite estas palabras y ponga al cielo y a la tierra contra ellos. Pues estoy seguro que después de mi muerte os pervertiréis y os alejaréis del camino que yo os tengo prescrito, y que la desgracia os alcanzará en el futuro por haber hecho lo malo a los ojos del Señor, irritándole con vuestra conducta».

Y Moisés pronunció este cántico desde el principio hasta el fin en presencia de toda la asamblea de Israel:

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CANTICUM / Cántico
Annus secundus / Año II Dt 32,1-4; 31,30 (7)
Audíte, cæli, quæ loquor, áudiat terra verba oris mei. Escuchad, cielos, que voy a hablar. Oye, tierra, las palabras de mi boca.
V/. Exspectétur sicut plúvia elóquium meum et descéndat sicut ros verba mea. Sicut nimbus super gramen et sicut nix super fenum, quóniam nomen Dómini invocávi. Deus fidélis absque ulla iniquitáte, iustus et sanctus Dóminus.
R/. Áudiat terra verba oris mei.
V/. Descienda como la lluvia mi enseñanza, caiga como el rocío mi cantar, como llovizna sobre el césped, como chubasco sobre el verde porque voy a invocar el nombre del Señor. El Dios fiel, en él no hay maldad; es justo y recto.
R/. Oye, tierra, las palabras de mi boca.
V/. Venit ergo Móyses, et locútus est ómnia verba cántici huius in áuribus pópuli ipse et Iósue fílius Nun; complevítque omnes sermónes istos loquens ad univérsum Ísrael. Et dixit ad eos:
R/. Audíte, cæli, quæ loquor, áudiat terra verba oris mei.
V/. Y Moisés pronunció este cántico desde el principio hasta el fin en presencia de toda la asamblea de Israel. Y les dijo:
R/. Escuchad, cielos, que voy a hablar. Oye, tierra, las palabras de mi boca.

 

Expleto cantico, lectioni septimæ subsequente, omnes surgunt et dicit episcopus: Terminado el cántico que sigue a la lectura séptima, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Deum Patrem omnipoténtem pro sacris virgínibus et continéntibus deprecémur, ut infirmitáti córporum adsit robur animórum, quo vitam váleant custodíre virtútum mortificatióne ómnium vitiórum.
R/. Amen.

Adiuvánte Deo nostro, qui gloriátur in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Oremos a Dios Padre omnipotente por todas las vírgenes y consagrados a Dios, para que la fuerza del espíritu ayude a la debilidad de la carne, a fin de que puedan mantener en la virtud su vida con la mortificación de todos los vicios.
R/. Amén.

Con la ayuda de nuestro Dios, que es glorificado por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro virgínibus et continéntibus precémur Dóminum. Por las vírgenes y consagrados a Dios, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Tríbue his, Dómine, Pater sancte, perveníre ad sexagésimi fructus corónam, quibus integritátem vovére tu dedísti.
Nulla ex his stultis virgínibus misceátur, sed sint in número sapiéntium puellárum, quarum vasis óleum, quo lámpades suæ illuminéntur, exúberet.

R/.
Amen.

Quia Deus es clemens in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Concédeles, Señor, llegar a ser coronados por haber conseguido el sesenta por ciento del fruto a los que llamaste para consagrarte su virginidad.
Que no haya entre ellas ninguna virgen necia, sino que sean todas del número de vírgenes prudentes, cuyos vasos, para iluminar sus lámparas, estén siempre llenos de aceite.
R/. Amén.

Porque Dios es clemente por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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LECTIO OCTAVA / Lectura octava
Annus secundus / Año II Gén 27,1-40
Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus illis:

Sénuit Ísaac, et caligavérunt óculi eius, et vidére non póterat. Vocavítque Ésau fílium suum maiórem et dixit ei: «Fili mi». Qui respóndit: «Adsum». Cui pater: «Vides, inquit, quod senuerim et ignórem diem mortis meæ; sume arma tua, pháretram et arcum, et egrédere in agrum. Cumque venátu áliquid apprehénderis, fac mihi inde pulméntum, sicut velle me nosti, et affer, ut cómedam; et benedícat tibi ánima mea, ántequam móriar».

Rebécca autem audíerat Ísaac loquéntem cum Ésau fílio suo. Ésau ergo ábiit in agrum, ut venatiónem cáperet et offérret eam. Rebécca autem dixit fílio suo Iacob: «Ecce, audívi patrem tuum loquéntem cum Ésau fratre tuo et dicéntem ei: "Affer mihi venatiónem tuam et fac cibos, ut cómedam et benedícam tibi coram Dómino, ántequam móriar". Nunc ergo, fili mi, audi vocem meam in eo, quod præcípio tibi. Pergens ad gregem affer mihi duos hædos óptimos, ut fáciam ex eis escas patri tuo, quibus libénter véscitur. Quas cum intúleris patri tuo, et coméderit, benedícat tibi, priúsquam moriátur».  Cui ille respóndit: «Nosti quod Ésau frater meus homo pilósus sit, et ego lenis. Si attrectáverit me pater meus et sénserit, tímeo, ne putet me sibi voluísse illúdere; et indúcam super me maledictiónem pro benedictióne». Ad quem mater: «In me sit, ait, ista maledíctio, fili mi; tantum audi vocem meam et perge afférque, quæ dixi».

Ábiit et áttulit dedítque matri. Parávit illa cibos, sicut nóverat velle patrem illíus. Et véstibus Ésau valde bonis, quas apud se habébat domi, índuit eum pelliculásque hædórum circúmdedit mánibus et colli nuda protéxit; dedítque pulméntum óptimum et panes, quos cóxerat, in manus fílii sui Iacob.

Qui ingréssus ad patrem suum dixit: «Pater mi». At ille respóndit: «Áudio. Quis es tu, fili mi?». Dixítque Iacob ad patrem suum: «Ego sum Ésau primogénitus tuus. Feci sicut præcepísti mihi; surge, sede et cómede de venatióne mea, ut benedícat mihi ánima tua». Rursum Ísaac ad fílium suum: «Quómodo, inquit, tam cito inveníre potuísti, fili mi?». Qui respóndit: «Volúntas Dómini Dei tui fuit, ut occúrreret mihi».

Dixítque Ísaac ad Iacob: «Accéde huc, ut tangam te, fili mi, et probem, utrum tu sis fílius meus Ésau an non». Accéssit ille ad patrem, et, palpáto eo, dixit Ísaac: «Vox quidem, vox Iacob est, sed manus, manus sunt Ésau». Et non cognóvit eum, quia pilósæ manus similitúdinem maióris exprésserant. Benedíxit ergo illi. Ait: «Tu es fílius meus Ésau?». respóndit: «Ego sum».

At ille: «Affer, inquit, mihi, et cómedam de venatióne tua, fili mi, ut benedícat tibi ánima mea». Quos cum oblátos comedísset, óbtulit ei étiam vinum. Quo hausto, dixit ad eum Ísaac pater eius: «Accéde ad me et da mihi ósculum, fili mi».  Accéssit et osculátus est eum. Statímque, ut sensit vestimentórum illíus fragrántiam, benedícens illi ait:

«Ecce odor fílii mei sicut odor agri pleni,
cui benedíxit Dóminus.

Det tibi Deus de rore cæli et de pinguédine terræ
et abundántiam fruménti et vini.

Et sérviant tibi pópuli, et adórent te natiónes;
esto Dóminus fratrum tuórum,
et incurvéntur ante te fílii matris tuæ.

Qui maledíxerit tibi, sit maledíctus;
et, qui benedíxerit tibi, sit benedíctus».

Vix Ísaac benedictiónem Iacob finíerat, et Iacob egréssus erat a patre suo Ísaac, venit Ésau frater eius coctósque de venatióne cibos íntulit patri dicens: «Surge, pater mi, et cómede de venatióne fílii tui, ut benedícat mihi ánima tua». Dixítque illi Ísaac pater eius: «Quis enim es tu?». Qui respóndit: «Ego sum fílius tuus primogénitus Ésau». Expávit Ísaac stupóre veheménti ultra modum et ait: «Quis ígitur ille est, qui dudum captam venatiónem áttulit mihi, et comédi ex ómnibus, priúsquam tu veníres? Benedixíque ei, et erit benedíctus».

Audítis Ésau sermónibus patris, irrúgiit clamóre magno et amáro ultra modum et ait patri suo: «Bénedic étiam mihi, pater mi». Qui ait: «Venit germánus tuus fraudulénter et accépit benedictiónem tuam». At ille subiúnxit: «Iuste vocátum est nomen eius Iacob; supplantávit enim me en áltera vice: primogénita mea ante tulit et nunc secúndo surrípuit benedictiónem meam».

Rursúmque ait: «Numquid non reservásti mihi benedictiónem?». Respóndit Ísaac: «Ecce, dóminum tuum illum constítui et omnes fratres eius servitúti illíus subiugávi; fruménto et vino stabilívi eum. Et tibi post hæc, fili mi, ultra quid fáciam?». Dixítque Ésau ad patrem suum: «Num unam tantum benedictiónem habes, pater mi? Mihi quoque óbsecro, ut benedícas». Cumque eiulátu magno fleret, motus Ísaac dixit ad eum:

«Ecce, procul a pinguédine terræ erit habitátio tua
et procul a rore cæli désuper.
De gladio tuo vives et fratri tuo sérvies.
Tempúsque véniet, cum excútias
et solvas iugum eius de cervícibus tuis».

R/. Amen.

En aquellos días:

Isaac era ya viejo y se había quedado ciego. Llamó a su hijo mayor, Esaú, y le dijo: «¡Hijo mío!». «Aquí estoy», respondió él. «Como ves, continuó Isaac, yo soy viejo y no sé cuándo moriré. Toma tu aljaba y tu arco, sal al campo y tráeme algo de caza. Prepárame un guisado como a mí me gusta y tráemelo para que coma y te bendiga antes de morir».

Rebeca había estado escuchando lo que Isaac decía a su hijo Esaú; y, tan pronto como éste se fue al campo en busca de caza para su padre, llamó a su hijo Jacob y le dijo: «Acabo de oír a tu padre decir a tu hermano: Tráeme caza y prepárame un guisado, para que coma y te bendiga delante del Señor antes de morir. Hijo mío, escúchame y haz lo que te mando. Vete al rebaño y tráeme dos cabritos. Yo prepararé a tu padre un guisado como a él le gusta,  y tú se lo llevarás a tu padre para que lo coma y después te bendiga antes de morir». Jacob respondió a Rebeca, su madre: «Tú sabes que mi hermano Esaú es hombre velludo y yo lampiño; si mi padre me palpa, se dará cuenta de que le estoy engañando, y yo atraería sobre mí una maldición en lugar de la bendición». Su madre le respondió: «Tu maldición, hijo mío, caiga sobre mí. Tú obedéceme; ve y tráeme los cabritos».

Él fue a buscar los cabritos y se los trajo a su madre, que preparó el guiso como a su padre le gustaba.  Tomó después Rebeca vestidos de Esaú, su hijo mayor, los más bonitos que tenía en casa, y se los puso a Jacob, su hijo menor. Con las pieles de los cabritos cubrió sus manos y la parte lisa de su cuello, y puso en las manos de Jacob el guiso que ella había preparado y el pan.

Jacob se acercó a su padre y le dijo: «¡Padre!». «Aquí estoy, respondió él. ¿Quién eres, hijo mío?». Y Jacob dijo a su padre: «Soy Esaú, tu primogénito. He hecho lo que me mandaste; levántate y come de la caza, para que después me bendigas». Isaac dijo a su hijo: «¿Cómo la has encontrado tan pronto, hijo mío?». Él respondió: «Porque el Señor, tu Dios, me la ha puesto en las manos».

Isaac dijo a Jacob: «Acércate, hijo mío, para que yo te palpe, a ver si eres mi hijo Esaú o no». Jacob se acercó a su padre Isaac, el cual, después de haberle palpado, dijo: «La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú». Y no le reconoció porque las manos eran velludas como las de su hermano Esaú, y se dispuso a bendecirle. Pero todavía insistió: «¿Eres tú de verdad mi hijo Esaú?». Y respondió: «Sí, yo soy».

Entonces le dijo: «Acércame la caza para que coma y después te bendiga». Jacob se la acercó y comió; le trajo también vino y bebió. Después Isaac, su padre, le dijo: «Ahora acércate y bésame, hijo mío». Él se acercó y lo besó. Y cuando Isaac sintió la fragancia de sus vestidos le bendijo así:

«Oh, el olor de mi hijo es como el olor de un campo fértil que el Señor ha bendecido.

Dios te dé el rocío del cielo y la fertilidad de la tierra y abundancia de trigo y mosto.

Que los pueblos te sirvan y las naciones se inclinen ante ti. Sé señor de tus hermanos e inclínense ante ti los hijos de tu madre.

Maldito sea el que te maldiga y bendito el que te bendiga».

Tan pronto como Isaac acabó de bendecir a Jacob y éste salió de su presencia, volvió de la caza su hermano Esaú. Preparó también él un guisado, se lo llevó a su padre y le dijo: «Levántese mi padre y coma de la caza de su hijo para que me bendiga». Isaac le dijo: «¿Quién eres tú?». Él respondió: «Yo soy Esaú, tu hijo primogénito». Isaac sintió un fuerte estremecimiento y dijo: «¿Pues quién ha sido el que me ha traído la caza? Yo he comido de ella antes de que tú vinieras, y lo he bendecido, y ¡bendito será!».

Cuando Esaú oyó las palabras de su padre gritó con gran fuerza su amargura, y dijo a su padre: «Bendíceme también a mí, padre mío». Pero éste respondió: «Tu hermano ha venido con engaño y se ha llevado tu bendición». Esaú continuó: «No por nada se llama Jacob; ya me ha suplantado dos veces. Se alzó con mi primogenitura, y ahora se ha llevado mi bendición».

Y añadió: «¿No tienes ya bendición para mí?». Isaac le respondió: «Yo le he constituido señor tuyo y le he dado por siervos a todos sus hermanos; le he provisto de trigo y de vino, ¿qué puedo hacer ahora por ti, hijo mío?». Esaú dijo a su padre: «¿No tienes más que una sola bendición? Bendíceme también a mí, padre mío». Y alzó la voz y lloró. Entonces su padre tomó la palabra y dijo:

«Lejos de tu tierra será tu residencia, lejos del rocío del cielo.  Vivirás de tu espada y servirás a tu hermano; pero
cuando te subleves sacudirás su yugo de tu cuello».

R/. Amén.

 

Lectione octava expleta, omnes surgunt et dicit episcopus: Tras la lectura octava, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Piæ voluntáti retributóri Dómino supplicémus, ut Ecclésiam suam, bono largitátis accínctam, per stúdium misericórdiæ ad suam misericórdiam iúbeat perveníre.
R/. Amen.

Quia Deus est benedíctus in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Roguemos al Señor que premia la buena voluntad, para que su Iglesia enriquecida con su generosidad pueda llegar por el ejercicio de la misericordia hasta su divina misericordia.
R/. Amén.

Porque Dios es bendito por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro his qui eleemósynas fáciunt precémur Dóminum. Por todos los que practican la limosna, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Deus, qui eleemósynis extíngui peccáta docuísti, dona fámulis tuis sanctam largiéndi devotiónem; neque enim non habére pótuerunt possibilitátem, quibus tu déderis voluntátem.
R/.
Amen.

Quia solus cum Deo Patre et Spíritu Sancto vivis et gloriáris, Deus in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Oh Dios que nos has enseñado que la limosna borra los pecados, da a tus fieles el deseo santo de practicarla, pues tendrían posibilidad de practicarla si tú les das la voluntad.
R/. Amén.

Pues sólo tú eres con Dios Padre y el Espíritu Santo y vives y te glorias, oh Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO NONA / Lectura novena
Annus secundus / Año II Éx 12,1-42
Léctio libri Éxodi.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Éxodo.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Dixit Dóminus ad Móysen et Áaron in terra Ægýpti: «Mensis iste vobis princípium ménsium, primus erit in ménsibus anni. Loquímini ad univérsum cœtum filiórum Ísrael et dícite eis: Décima die mensis huius tollat unusquísque agnum per famílias et domos suas. Sin autem minor est númerus, ut suffícere possit ad vescéndum agnum, assúmet vicínum suum, qui iunctus est dómui suæ, iuxta númerum animárum, quæ suffícere possunt ad esum agni. Erit autem vobis agnus absque mácula, másculus, annículus; quem de agnis vel hædis tollétis. Et servábitis eum usque ad quartam décimam diem mensis huius; immolabítque eum univérsa congregátio filiórum Ísrael ad vésperam. Et sument de sánguine eius ac ponent super utrúmque postem et in superlimináribus domórum, in quibus cómedent illum; et edent carnes nocte illa assas igni et ázymos panes cum lactúcis amáris. Non comedétis ex eo crudum quid nec coctum aqua, sed tantum assum igni; caput cum pédibus eius et intestínis vorabitis. Nec remanébit quidquam ex eo usque mane; si quid resíduum fúerit, igne comburétis. Sic autem comedétis illum: renes vestros accingétis, calceaménta habébitis in pédibus, tenéntes báculos in mánibus, et comedétis festinánter; est enim Pascha (id est tránsitus) Dómini.

Et transíbo per terram Ægýpti nocte illa percutiámque omne primogénitum in terra Ægýpti ab hómine usque ad pecus; et in cunctis diis Ægýpti fáciam iudícia, ego Dóminus. Erit autem sanguis vobis in signum in ædibus, in quibus éritis; et vidébo sánguinem et transíbo vos, nec erit in vobis plaga dispérdens, quando percússero terram Ægýpti. Habébitis autem hanc diem in monuméntum et celebrábitis eam sollémnem Dómino in generatiónibus vestris cultu sempitérno.

Septem diébus ázyma comedétis. Iam in die primo non erit ferméntum in dómibus vestris; quicúmque coméderit fermentátum, a primo die usque ad diem séptimum, períbit ánima illa de Ísrael.

Dies prima erit sancta atque sollémnis, et dies séptima eádem festivitáte venerábilis. Nihil óperis faciétis in eis, excéptis his, quæ ad vescéndum pértinent.

Et observábitis ázyma, in éadem enim ipsa die edúxi exércitum vestrum de terra Ægýpti; et custodiétis diem istum in generatiónes vestras ritu perpétuo. Primo mense, quarta décima die mensis ad vésperam comedétis ázyma; usque ad diem vicésimam primam eiúsdem mensis ad vésperam.

Septem diébus ferméntum non inveniétur in dómibus vestris. Qui coméderit fermentátum, períbit ánima eius de cœtu Ísrael, tam de ádvenis quam de indígenis terræ. Omne fermentátum non comedétis; in cunctis habitáculis vestris edétis ázyma».

Vocávit autem Móyses omnes senióres filiórum Ísrael et dixit ad eos: «Ite tolléntes ánimal per famílias vestras et immoláte Pascha. Fasciculúmque hyssópi tíngite in sánguine, qui est in pelvi, et aspérgite ex eo superlimináre et utrúmque postem. Nullus vestrum egrediátur óstium domus suæ usque mane.  Transíbit enim Dóminus percútiens Ægýptios; cumque vidérit sánguinem in superliminári et in utróque poste, transcéndet óstium et non sinet percussórem íngredi domos vestras et lædére. Custódite verbum istud legítimum tibi et fíliis tuis usque in ætérnum. Cumque introiéritis terram, quam Dóminus datúrus est vobis, ut pollícitus est, observábitis cæremónias istas; et, cum díxerint vobis fílii vestri: "Quæ est ista relígio?", dicétis eis: "Víctima Paschæ Dómino est, quando transívit super domos filiórum Ísrael in Ægýpto percútiens Ægýptios et domos nostras líberans"». Incurvatúsque pópulus adorávit; et egréssi fílii Ísrael fecérunt, sicut præcéperat Dóminus Móysi et Áaron.

Factum est autem in noctis médio, percússit Dóminus omne primogénitum in terra Ægýpti, a primogénito pharaónis, qui in sólio eius sedébat, usque ad primogénitum captívi, qui erat in cárcere, et omne primogénitum iumentórum. Surrexítque phárao nocte et omnes servi eius cúnctaque Ægýptus, et ortus est clamor magnus in Ægýpto, neque enim erat domus, in qua non iacéret mórtuus. Vocatísque phárao Móyse et Áaron nocte, ait: «Súrgite, egredímini a pópulo meo, vos et fílii Ísrael; ite, immoláte Dómino, sicut dícitis. Oves vestras et arménta assúmite, ut petierátis, et abeúntes benedícite mihi».

Urgebántque Ægýptii pópulum de terra exíre velóciter dicentes: «Omnes moriémur». Tulit ígitur pópulus conspérsam farínam, ántequam fermentarétur; et ligans pistrína in pálliis suis pósuit super húmeros suos. Fecerúntque fílii Ísrael, sicut præcéperat Móyses, et petiérunt ab Ægýptiis vasa argéntea et áurea vestémque plúrimam. Dóminus autem dedit grátiam pópulo coram Ægýptiis, ut commodárent eis; et spoliavérunt Ægýptios.

Profectíque sunt fílii Ísrael de Ramésse in Succoth, sescénta fere mília péditum virórum absque párvulis. Sed et vulgus promíscuum innumerábile ascéndit cum eis, oves et arménta, animántia multa nimis. Coxerúntque farínam, quam dudum de Ægýpto conspérsam túlerant, et fecérunt subcinerícios panes ázymos; neque enim póterant fermentári, cogéntibus exíre Ægýptiis et nullam fácere sinéntibus moram; nec pulménti quidquam occúrrerant præparáre.

Habitátio autem filiórum Ísrael, qua mánserant in Ægýpto, fuit quadringentórum trigínta annórum. Quibus explétis, eádem die egréssus est omnis exércitus Dómini de terra Ægýpti. Nox ista vigiliárum Dómino, quando edúxit eos de terra Ægýpti: hanc observáre debent Dómino omnes fílii Ísrael in generatiónibus suis.

R/. Amen.

En aquellos días:

El Señor dijo a Moisés y a Aarón en Egipto: «Este mes será para vosotros el principal, el primero de los meses del año. Decid a toda la comunidad de Israel: El día diez de este mes cada uno se procure un cordero por familia, un cordero por casa. Si la familia es demasiado pequeña para consumir el cordero entero, se pondrá de acuerdo con su vecino, el más próximo a su casa, según el número de personas y en razón de la porción de cordero que cada cual puede comer. El cordero ha de ser sin defecto, macho, de un año; podrá ser cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce de este mes; entonces todo Israel lo inmolará entre dos luces. Con un poco de la sangre se untarán las jambas y el dintel de las casas en que se ha de comer. Esa misma noche comeréis la carne asada al fuego, con panes sin levadura y hierbas amargas. No comeréis nada crudo ni cocido en agua; todo ha de ser asado al fuego: cabeza, patas y entrañas. No dejaréis nada de él para la mañana siguiente; si queda algo, lo quemáis. Lo comeréis así: ceñidos los lomos, calzados los pies, báculo en mano. Lo comeréis de prisa, porque es la pascua del Señor.

Esa noche pasaré yo por el territorio de Egipto y mataré a todos los primogénitos de Egipto, tanto de los hombres como de los animales. Haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor! La sangre servirá de señal en las casas donde estéis; al ver la sangre, pasaré de largo y no habrá entre vosotros plaga exterminadora cuando yo hiera a Egipto. Este día será memorable para vosotros y lo celebraréis como fiesta del Señor, como institución perpetua de generación en generación.

Durante siete días comeréis panes sin levadura; desde el primer día quitaréis la levadura de vuestras casas, porque el que en estos días coma pan fermentado será extirpado de Israel.

El día primero y el día séptimo tendréis asamblea santa. En ellos no haréis trabajo alguno. Solamente podréis preparar la comida que vayáis a tomar.

Guardaréis, pues, la fiesta de los panes sin levadura, porque en ese día saqué vuestros ejércitos de Egipto. Guardaréis ese día de generación en generación como institución perpetua.El día catorce del primer mes, por la tarde, comeréis los panes sin levadura hasta el veintiuno por la tarde.

Durante siete días no habrá levadura en vuestras casas, porque el que coma algo fermentado será extirpado de la comunidad de Israel, sea extranjero o indígena. No comeréis nada fermentado; en todas vuestras casas comeréis panes sin levadura».

Moisés convocó a todos los ancianos de Israel y les dijo: «Id, tomad una res del rebaño por familia e inmolad la pascua. Tomad un manojo de hisopo, mojadlo en la sangre recogida en una cubetilla, untad con ella el dintel y las jambas y que nadie salga de su casa hasta la mañana siguiente. El Señor pasará para castigar a los egipcios y, al ver la sangre en el dintel y en las dos jambas, pasará de largo; no permitirá al exterminador entrar en vuestras casas para herir. Observaréis esto como institución perpetua para vosotros y vuestros hijos. Cuando hayáis entrado en la tierra que el Señor os va a dar, como ha prometido, observaréis este rito. Y si vuestros hijos os preguntan: ¿Qué rito es éste?, responderéis: Es el sacrificio de la pascua del Señor, el cual pasó de largo por las casas de los israelitas en Egipto, cuando hirió a los egipcios y preservó nuestras casas». El pueblo se postró y adoró. Y los israelitas fueron e hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés y a Aarón.

A medianoche el Señor mató a todos los primogénitos de Egipto, desde el primogénito del Faraón, su sucesor en el trono, hasta el primogénito del esclavo, recluido en la cárcel, y a todos los primogénitos de los animales. El Faraón se levantó de noche, él, todos sus servidores y todos los egipcios, y hubo llanto general en Egipto, porque no había casa donde no hubiera un muerto. El Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón, todavía de noche, y les dijo: «Pronto, salid de en medio de nosotros; vosotros y todos los israelitas, id a servir al Señor como habéis dicho. Llevad vuestro ganado mayor y menor, como queréis, y partid; bendecidme también a mí».

Los egipcios instaban al pueblo a salir cuanto antes del país, porque decían: «Vamos a morir todos». El pueblo se cargó a la espalda las artesas, envueltas en los mantos, con la masa antes que fermentara.  Los israelitas hicieron lo que les había mandado Moisés, y pidieron a los egipcios vestidos y objetos de plata y oro. El Señor concedió al pueblo el favor de los egipcios, que de buen grado accedieron a su petición; así despojaron a los egipcios.

Los israelitas partieron de Rameses hacia Sucot en número de unos seiscientos mil adultos de a pie, además de los niños. Partió también con ellos una gran muchedumbre de gentes, y ovejas y bueyes en gran cantidad. Cocieron panes sin levadura de la masa sacada de Egipto, que no había podido fermentar; por la prisa que les metieron para salir, no pudieron preparar nada para comer.

La estancia de los israelitas en Egipto duró cuatrocientos treinta años. El mismo día en que se cumplieron los cuatrocientos treinta años, todos los ejércitos del Señor salieron de Egipto. Noche de vela fue aquella para el Señor, cuando los sacó de Egipto. Ésta debe ser una noche de vela en honor del Señor para los israelitas en sus generaciones.

R/. Amén.

 

Expleta lectione nona, omnes surgunt et dicit episcopus:

Terminada la lectura novena, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Certi de promissióne divína, quæ ingéntia peccáta defl´netibus indulgéndum a se esse promísit, súpplices Deum rogémus, ut confiténtes nómini suo, suo iudício iudicári non in his, quæ ante commíssa sunt, sed in his, quæ fúerint corrécta, mereántur.
R/. Amen.

Quia Deus est miséricors et regnat in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Ciertos de la promesa del Señor que asegura perdonar aún los más grandes pecados a los que los lloren, roguémosle humildemente que, a los que confesamos su nombre, no nos someta al juicio de los pecados cometidos sino de los que nos hemos arrepentido.
R/. Amén.

Porque Dios es misericordioso y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro pæniténtibus et confiténtibus precémur Dóminum. Por los penitentes y los que se confiesam, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Deus, qui mutáre senténtiam per misericórdiam tuam nosti, cum se peccátor emendatióne mutáverit; dona his pæniténtiæ fructum, qui ad tuam misericórdiam convolántes, recipiéndos se in locum reverténtis fílii credidérunt.
R/.
Amen.

Quia multæ miseratiónis es Dóminus, et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Oh Dios que sabes cambiar el castigo en misericordia cuando el pecador se arrepiente; concede los frutos de la penitencia a los que acuden a tu misericordia, esperando ser recibidos como recibiste al hijo pródigo.
R/. Amén.

Porque tú, Señor, estás lleno de compasión y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO DECIMA / Lectura décima
Annus secundus / Año II 2Crón 34,1-4.30-35,8.10-19 (8)
Léctio libri secúndi Paralipómenon.
R/. Deo grátias.
Lectura del segundo libro de las Crónicas.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus illis:

Octo annórum erat Iosías, cum regnáre cœpísset, et trigínta et uno annis regnávit in Ierúsalem. Fecítque quod erat rectum in conspéctu Dómini, et ambulávit in viis David patris sui; non declinávit neque ad dextram neque ad sinístram.

Octávo autem anno regni sui, cum adhuc esset puer, cœpit quærere Deum patris sui David; et duodécimo anno cœpit mundáre Iudam et Ierúsalem ab excélsis et palis sculptilibúsque et conflatílibus. Destruxerúntque coram eo aras Baalim; et thymiamatéria, quæ eis superpósita fúerant, demolítus est.

Ascéndit rex domum Dómini, unáque omnes viri Iudæ et habitatóres Ierúsalem, sacerdótes et Levítæ et cunctus pópulus a mínimo usque ad máximum. Quibus audiéntibus, in domo Dómini legit rex ómnia verba volúminis fœderis invénti in domo Dómini. Et stans in gradu suo percússit fœdus coram Dómino, ut ambuláret post eum et custodíret præcépta et testimónia et iustificatiónes eius in toto corde suo et in tota ánima sua facerétque verba fœderis scripta in hoc libro. Adiurávit quoque super hoc omnes, qui repérti fúerant in Ierúsalem et Beniámin; et fecérunt habitatóres Ierúsalem iuxta pactum Dómini, Dei patrum suórum. Ábstulit ergo Iosías cunctas abominatiónes de univérsis regiónibus filiórum Ísrael et fecit omnes, qui invénti erant in Ísrael, servíre Dómino Deo suo. Cunctis diébus eius non recessérunt a Dómino, Deo patrum suórum.

Fecit autem Iosías in Ierúsalem Pascha Dómino, quod immolátum est quarta décima die mensis primi. Et constítuit sacerdótes in offíciis suis confortavítque eos, ut ministrárent in domo Dómini. Levítis quoque, qui erudiébant omnem Ísrael et consecráti erant Dómino, locútus est: «Pónite arcam sanctam in templum, quod ædificávit Sálomon fílius David rex Ísrael; nequáquam eam ultra húmeris portábitis. Nunc ministráte Dómino Deo vestro et pópulo eius Ísrael. Et præparáte vos per famílias vestras in divisiónibus síngulis, sicut scripsit David rex Ísrael, et descrípsit Sálomon fílius eius; et ministráte in sanctuário pártibus familiárum fratrum vestrórum, filiórum pópuli, síngulis pars familiæ Levitárum. Mactáte ergo Pascha et sanctificámini et præparáte vos pro frátribus vestris, ut faciátis iuxta verbum, quod locútus est Dóminus in manu Móysi».

Dedit prætérea Iosías omni pópulo, qui ibi invéntus fúerat pro Pascha, agnos et hædos de grégibus trigínta mília, boúmque tria mília; hæc de regis univérsa substántia. Duces quoque eius sponte obtulérunt, tam pópulo quam sacerdótibus et Levítis.

Præparatúmque est ministérium, et stetérunt sacerdótes in loco suo, Levítæ quoque in turmis iuxta regis impérium. Et mactátum est Pascha; asperserúntque sacerdótes manu sua sánguinem, et Levítæ detraxérunt pelles holocaustórum et separavérunt holocáustum, ut darent pártibus familiárum pópuli, et offerrétur Dómino, sicut scriptum est in libro Móysi. De bobus quoque fecére simíliter. Et assavérunt Pascha super ignem, iuxta quod lege præcéptum est; pacíficas vero hóstias coxérunt in lebétis et cáccabis et ollis et festináto distribuérunt univérsæ plebi. Sibi autem et sacerdótibus póstea paravérunt; nam in oblatióne holocaustórum et ádipum usque ad noctem sacerdótes fúerant occupáti, unde Levítæ et sibi et sacerdótibus fíliis Áaron paravérunt novíssimis. Porro cantóres fílii Asaph stabant in loco suo, iuxta præcéptum David et Asaph et Heman et Idíthun prophetárum regis; ianitóres vero per portas síngulas observábant, ita ut ne puncto quidem discéderent a ministério, quia fratres eórum Levítæ paravérunt eis cibos.

Omnis ígitur cultus Dómini rite præparátus est in die illa, ut fácerent Pascha et offérrent holocáusta super altáre Dómini, iuxta præcéptum regis Iosíæ. Fecerúntque fílii Ísrael, qui repérti fúerant ibi, Pascha in témpore illo et sollemnitátem Azymórum septem diébus. Non fuit símile huic in Ísrael a diébus Samuélis prophétæ, sed nec quisquam de cunctis régibus Ísrael fecit Pascha sicut Iosías cum sacerdótibus et Levítis et omni Iuda et Ísrael, qui repértus fúerat, et habitántibus in Ierúsalem. Octávo décimo anno regni Iosíæ hoc Pascha celebrátum est.

R/. Amen.

En aquellos días:

Josías tenía ocho años cuando subió al trono, y reinó treinta y un años en Jerusalén. Hizo lo que es justo a los ojos del Señor y siguió los caminos de su padre David, sin apartarse a derecha ni a izquierda.

El año octavo de su reinado, siendo joven todavía, comenzó a buscar al Dios de su padre David, y en el año doce se puso a limpiar a Judá y a Jerusalén de las colinas, de las imágenes de Aserá, de los ídolos y de las estatuas. Fueron destruidos en su presencia los altares de Baal y los cipos que había sobre ellos.

Fue el rey al templo del Señor con todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, chicos y grandes, y leyó ante ellos todas las palabras del libro de la alianza encontrado en el templo del Señor. Y luego, de pie en el estrado, selló ante la presencia del Señor el pacto de seguir al Señor, de guardar sus mandatos, sus instrucciones y sus leyes con todo el corazón y con toda el alma y de cumplir las cláusulas de la alianza escritas en aquel libro. Hizo que todos los presentes de Judá y de Benjamín ratificaran la alianza. Los habitantes de Jerusalén obraron según la alianza de Dios, Dios de sus padres. Josías quitó de todo el territorio de Israel todos los ídolos repugnantes e hizo que todos los que se encontraban en Israel sirvieran al Señor, su Dios. Durante todos los días de su vida no se apartaron del Señor, Dios de sus padres.

Josías celebró en Jerusalén la pascua en honor del Señor. Se inmoló el cordero pascual el día catorce del primer mes. Estableció a los sacerdotes en sus oficios y los animó a servir en el templo del Señor. Luego dijo a los levitas encargados de instruir a todo Israel y consagrados al Señor: «Colocad el arca santa en el templo que edificó Salomón, hijo de David, y rey de Israel; ya no será un peso para vuestros hombros. Ahora serviréis al Señor, vuestro Dios, y a su pueblo Israel. Organizaos en turnos por familias, según la ordenación escrita por David, rey de Israel, y su hijo Salomón.  Estad en vuestros puestos en el santuario al servicio de las clases de las familias patriarcales, y de vuestros hermanos, hijos del pueblo. Un grupo de levitas por cada familia patriarcal. Inmolad el cordero pascual, purificaos y preparad todo lo necesario para que vuestros hermanos puedan cumplir lo que el Señor mandó por medio de Moisés».

Josías, de su propio ganado, dio a los presentes, para celebrar la pascua, treinta mil corderos y cabritos y tres mil toros. Los oficiales del rey hicieron también donativos voluntarios al pueblo, a los sacerdotes y a los levitas. Jelcías, Zacarías y Yejiel, prefectos del templo del Señor, dieron a los sacerdotes para celebrar la pascua dos mil seiscientos corderos y trescientos toros.

El servicio se organizó así: los sacerdotes estaban en sus puestos y los levitas en sus funciones, de acuerdo con la ordenación real. Inmolaron los animales de la pascua; los sacerdotes derramaban la sangre y los levitas desollaban las víctimas. Separaban las partes que debían ser quemadas y distribuían el resto al pueblo por grupos de familias para que lo ofrecieran al Señor, según está escrito en el libro de Moisés. Lo mismo hicieron con el ganado mayor.  Asaron al fuego el cordero pascual como está prescrito, cocieron las demás
ofrendas sagradas en calderas, calderos y sartenes, y las distribuyeron luego diligentemente entre todo el pueblo. Finalmente, los levitas prepararon la parte correspondiente para ellos y para los sacerdotes, descendientes de Aarón, los cuales habían estado ocupados en la ofrenda de los holocaustos y de las grasas hasta la noche; por eso los levitas prepararon la parte correspondiente para ellos y para los sacerdotes, hijos de Aarón. Los cantores, hijos de Asaf, estaban en su puesto, según las prescripciones de David: Asaf, Hemán y Yedutún, el vidente del rey; los porteros de cada puerta no tuvieron necesidad de abandonar sus puestos, pues los levitas, sus hermanos, se lo prepararon.

Así se organizó aquel día todo el servicio del Señor para la celebración de la pascua y la ofrenda de los holocaustos sobre el altar del Señor, según la ordenación del rey Josías. Nunca en Israel había habido una pascua como ésta desde los días de Samuel, el vidente. Más aún, ningún rey de Israel había celebrado una pascua semejante a la celebrada por Josías en compañía de sacerdotes y levitas, presentes todo Judá e Israel, con los habitantes de Jerusalén. Fue el año dieciocho del reinado de Josías cuando se celebró esta pascua.

R/. Amén.

 

Finita lectione decima, omnes surgunt et dicit episcopus: Finalizada la lectura décima, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Cæléstium et terréstrium Deum, fratres caríssimi, deprecémur, ut frátribus nostris, quicúmque peregrinatiónis necessitátibus subiácent, poténti auxílio suo comes, consolátor et redux esse dignétur; neque ab eo peregrinéntur, qui uni Deo et nati sunt et renáti.
R/. Amen.

Concedénte cleméntia pietátis eius, cuius regnum manet in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Roguemos, hermanos amadísimos, al Dios del cielo y de la tierra que se digne ser con su poderosa ayuda, consuelo y guía para todos aquellos hermanos nuestros que sufren necesidades en su peregrinación, a fin de que no se desvíen del único Dios para quien han nacido y renacido.
R/. Amén.

Nos lo conceda la clemencia de su piedad, cuyo reino permanece por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro peregrinántibus et navigántibus precémur Dóminum. Por los peregrinos y navegantes, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Súpplices tibi, Dómine, fúndimus preces, ut qui per ómnia Deus es, nos ubíque non déseras.
R/.
Amen.

Tua protegénte misericórdia, Deus noster, qui vivis et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Humildemente, te elevamos, Señor, nuestra oración, para que tú que eres Dios en todas las cosas, no nos abandones en ningún momento.
R/. Amén.

Por la protección de tu misericordia, Dios nuestro, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO UNDECIMA / Lectura undécima
Annus secundus / Año II Ez 37,1-14 (9
Léctio libri Ezechiélis prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Ezequiel.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Facta est super me manus Dómini et edúxit me in spíritu Dómini et pósuit me in médio campi, qui erat plenus óssibus, et circumdúxit me per ea in gyro: erant autem multa valde super fáciem campi síccaque veheménter.

Et dixit ad me: «Fili hóminis, putásne vivent ossa ista?».

Et dixit ad me: «Vaticináre super ossa ista et dices eis: Ossa árida, audíte verbum Dómini. Hæc dicit Dóminus Deus óssibus his: Ecce ego intromíttam in vos spíritum, et vivétis, et dabo super vos nervos et succréscere fáciam super vos carnes et superexténdam in vobis cutem et dabo vobis spíritum, et vivétis et sciétis quia ego Dóminus».

Et prophetávi, sicut præcéperat mihi. Factus est autem sónitus, prophetánte me, et ecce commótio; et accessérunt ossa ad ossa, unumquódque ad iunctúram suam. Et vidi, et ecce super ea nervi et carnes ascendérunt, et exténta est in eis cutis désuper, sed spíritum non habébant.

Et dixit ad me: «Vaticináre ad spíritum; vaticináre, fili hóminis, et dices ad spíritum: Hæc dicit Dóminus Deus: A quáttuor ventis veni, spíritus, et insúffla super interféctos istos, ut revivíscant».

Et prophetávi, sicut præcéperat mihi, et ingréssus est in ea spíritus; et vixérunt steterúntque super pedes suos, exércitus grandis nimis valde.

Et dixit ad me: «Fili hóminis, ossa hæc univérsa domus Ísrael est. Ipsi dicunt: “Aruérunt ossa nostra, et périit spes nostra, et abscíssi sumus”. Proptérea vaticináre et dices ad eos: Hæc dicit Dóminus Deus: Ecce ego apériam túmulos vestros et edúcam vos de sepúlcris vestris, pópulus meus, et indúcam vos in terram Ísrael; et sciétis quia ego Dóminus, cum aperúero sepúlcra vestra et edúxero vos de túmulis vestris, pópulus meus. Et dabo spíritum meum in vobis, et vivétis, et collocábo vos super humum vestram, et sciétis quia ego Dóminus. Locútus sum et fácio». Ait Dóminus Deus.

R/. Amen.

En aquellos días:

El Señor puso su mano sobre mí, me trasladó por medio de su espíritu y me dejó en medio de la vega, que estaba llena de huesos. Me hizo pasar por ellos en todas las direcciones. Era una cantidad inmensa a lo largo de la vega y estaban completamente secos.

Y me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?».

Y me dijo: «Profetiza sobre estos huesos y diles: ¡Huesos resecos, escuchad la palabra del Señor! Esto dice el Señor Dios a estos huesos: Yo haré que entre de nuevo el espíritu en vosotros y reviviréis.  Os cubriré de nervios, haré crecer sobre vosotros la carne, os echaré encima la piel y os infundiré el espíritu y viviréis, y sabréis que yo soy el Señor».

Yo profeticé como me había ordenado, y mientras profetizaba se sintió un ruido; hubo un estremecimiento y los huesos se juntaron unos a otros. Miré y vi aparecer sobre ellos los nervios, crecer la carne y recubrirse todo de piel. Pero no tenían el espíritu de vida.

Entonces él me dijo: «Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Esto dice el Señor Dios: ¡Ven, espíritu, de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos para que revivan!».

Profeticé como el Señor me había ordenado, y el espíritu entró en aquellos huesos, que se reanimaron y se pusieron en pie. Era una cantidad inmensa.

Y me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan diciendo: ¡Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, estamos perdidos para siempre! Por eso profetiza y diles: Esto dice el Señor Dios: Mirad, yo abriré vuestras tumbas, os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy el Señor, cuando abra vuestras tumbas y os haga salir de vuestros sepulcros, pueblo mío. Infundiré en vosotros mi espíritu y reviviréis; os estableceré en vuestro suelo y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago», dice el Señor.

R/. Amén.

 

Expleta lectione undecima, omnes surgunt et dicit episcopus: Terminada la lectura undécima, todos se ponen en pie y el obispo dice:
Deum iudícii ætérni, fratres caríssimi, pro spirítibus pausántium deprecémur, ut eos Dóminus ætérnæ quiétis placabilitáte recéptos in illa felíci sede constítuat, qui, sicut ob hoc se renátos esse ut resúrgerent, credidérunt, ita beatificátos se, quia resurréxerint, gratuléntur.
R/. Amen.

Per Dóminum nostrum Iesum Christum, qui cum Deo Patre et Sancto Spíritu vivit et gloriátur in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Roguemos, hermanos amadísimos, al Dios eterno juez, por las almas de los difuntos, para que, apiadado, los reciba en el eterno descanso y los coloque en la patria feliz de los bienaventurados; y así como ellos creyeron que habían renacido para resucitar, así también se gocen de haber resucitado para recibir la dicha eterna.
R/. Amén.

Por nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y el Espíritu Santo vive y es digno de ser glorificado por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 

Dicit diaconus: El diácono dice:
Pro defunctórum réquie et quiéte precémur Dóminum. Por el descanso y la paz de los difuntos, roguemos al Señor.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et omnes surgunt.
Celebrans dicit:
Y todos se levantan.
El celebrante dice:

 

Collectio / Recapitulación
Precámur te, Deus, ut defunctórum ánimæ in te credéntes, ac de tua pietáte sperántes, sic a delíctis ómnibus absolvántur, ut nulla in ætérnum confusióne obnóxiæ teneántur.
R/.
Amen.

Quia multæ miseratiónis es Dóminus, et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Te rogamos, oh Dios, que las almas de los difuntos que en ti creyeron y en tu piedad esperaron, sean absueltas de todos sus pecados, para que no queden confundidas para siempre.
R/. Amén.

Porque tú, Señor, estás lleno de compasión y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO DUODECIMA / Lectura duodécima
Annus secundus / Año II Dan 3,1-24.46-51
Léctio libri Daniélis prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Daniel.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus illis:

Nabuchodónosor rex fecit státuam áuream altitúdine cubitórum sexagínta, latitúdine cubitórum sex; et státuit eam in campo Dura in província Babylónis. Ítaque Nabuchodónosor rex misit ad congregándos sátrapas, magistrátus et iúdices, duces et tyránnos et præféctos omnésque príncipes provinciárum, ut convenírent ad dedicatiónem státuæ, quam eréxerat Nabuchodónosor rex. Tunc congregáti sunt sátrapæ, magistrátus et iúdices, duces et tyránni et optimátes, qui erant in potestátibus constitúti, et univérsi príncipes provinciárum ad dedicatiónem státuæ, quam eréxerat Nabuchodónosor rex. Stabant autem in conspéctu státuæ, quam posúerat Nabuchodónosor, et præco clamábat valénter: «Vobis dícitur, pópuli, tribus et linguæ:  in hora, qua audiéritis sónitum tubæ et fístulæ et cítharæ, sambúcæ et psaltérii et symphoníæ et univérsi géneris musicórum, cadéntes adoráte státuam áuream, quam constítuit Nabuchodónosor rex. Si quis autem non prostrátus adoráverit, éadem hora mittétur in fornácem ignis ardéntis». Post hæc ígitur, statim ut audiérunt omnes pópuli sónitum tubæ, fístulæ et cítharæ, sambúcæ et psaltérii et symphoníæ et omnis géneris musicórum, cadéntes omnes pópuli tribus et linguæ adoravérunt státuam áuream, quam constitúerat Nabuchodónosor rex.

Statímque et in ipso témpore accedéntes viri Chaldæi accusavérunt Iudæos dixerúntque Nabuchodónosor regi: «Rex, in ætérnum vive; tu, rex, posuísti decrétum, ut omnis homo, qui audíerit sónitum tubæ, fístulæ et cítharæ, sambúcæ et psaltérii et symphoníæ et univérsi géneris musicórum, prostérnat se et adóret státuam áuream; si quis autem non prócidens adoráverit, mittétur in fornácem ignis ardéntis. Sunt ergo viri Iudæi, quos constituísti super ópera provínciæ Babylónis, Sedrac, Misac et Abdénago; viri isti te, rex, non honórant: deos tuos non colunt et státuam áuream, quam erexísti, non adórant».

Tunc Nabuchodónosor in furóre et in ira præcépit, ut adduceréntur Sedrac, Misac et Abdénago; tunc viri illi addúcti sunt in conspéctu regis. Pronuntiánsque Nabuchodónosor rex ait eis: «Veréne, Sedrac, Misac et Abdénago, deos meos non cólitis et státuam áuream, quam constítui, non adorátis? Numquid estis nunc paráti, quacúmque hora audiéritis sónitum tubæ, fístulæ, cítharæ, sambúcæ, psaltérii et symphoníæ omnísque géneris musicórum, prostérnere vos et adoráre státuam, quam feci? Quod si non adoravéritis, eádem hora mittémini in fornácem ignis ardéntis; et quis est deus, qui erípiat vos de manu mea?».

Respondéntes Sedrac, Misac et Abdénago dixérunt regi Nabuchodónosor: «Non opórtet nos de hac re respóndere tibi: Si enim Deus noster, quem cólimus, potest erípere nos de camíno ignis ardéntis, et de manu tua, rex, liberábit. Quod si nolúerit, notum sit tibi, rex, quia deos tuos non cólimus et státuam áuream, quam erexísti, non adorámus».

Tunc Nabuchodónosor replétus est furóre, et aspéctus faciéi illíus immutátus est super Sedrac, Misac et Abdénago; et respóndens præcépit, ut succenderétur fornax séptuplum quam succéndi consuéverat; et viris fortíssimis de exércitu suo iussit, ut ligárent Sedrac, Misac et Abdénago et mítterent eos in fornácem ignis ardéntis. Et conféstim viri illi vincti, cum bracis suis et tiáris et calceaméntis et véstibus missi sunt in médium fornácis ignis ardéntis; ítaque, quia iússio regis urgébat, et fornax succénsa erat nimis, viros illos, qui míserant Sedrac, Misac et Abdénago, interfécit flamma ignis. Viri autem tres, Sedrac, Misac et Abdénago, cecidérunt in médio camíno ignis ardéntis colligáti. Et ambulábant in médio flammæ laudántes Deum et benedicéntes Dómino.

Et non cessábant, qui immíserant eos, minístri regis succéndere fornácem naphta et stuppa et pice et malléolis, et effundebátur flamma super fornácem cúbitis quadragínta novem et erúpit et incéndit, quos répperit iuxta fornácem de Chaldæis. Ángelus autem Dómini descéndit cum Azaría et sóciis eius in fornácem et excússit flammam ignis de fornáce et fecit médium fornácis quasi ventum roris flantem; et non tétigit eos omníno ignis neque contristávit nec quidquam moléstiæ íntulit.

Tunc hi tres, quasi ex uno ore, laudábant et glorificábant et benedicébant Deo in fornáce dicéntes:

R/. Amen.

En aquellos días:

El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de treinta metros de alta por tres de ancha; la levantó en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia. Luego el rey Nabucodonosor dio orden de que se reuniesen los sátrapas, prefectos, gobernadores generales, tesoreros, jueces, magistrados y todas las autoridades provinciales, y asistiesen a la inauguración de la estatua que él había levantado. Los sátrapas, prefectos, gobernadores generales, jueces, magistrados y todas las autoridades provinciales se reunieron para la inauguración de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor. Todos estaban en pie ante la estatua. Y el pregonero gritó con fuerza: «A vosotros, pueblos, naciones y lenguas, se os hace saber: En el momento en que oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales, os prosternaréis y adoraréis la estatua que ha levantado el rey Nabucodonosor. Aquellos que no se prosternen y la adoren serán al punto arrojados en un ardiente horno de fuego». Con tal motivo, en cuanto se oyó sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, todos los pueblos, naciones y gentes de todas las lenguas se prosternaron y adoraron la estatua de oro levantada por el rey Nabucodonosor.

Sin embargo, algunos caldeos se presentaron a acusar a los judíos. Y dijeron al rey Nabucodonosor: «Oh rey, vive eternamente. Tú, oh rey, has decretado que todo hombre, apenas oiga sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, se postre y adore la estatua de oro,  y que aquellos que no se postren para adorarla sean arrojados en un ardiente horno de fuego. Pues hay algunos judíos, aquellos a quienes pusiste al frente de la administración de la provincia de Babilonia, esto es, Sidrac, Misac y Abdénago, que no te hacen caso, oh rey; no veneran a tu dios ni adoran la estatua de oro que has levantado».

Entonces Nabucodonosor montó en cólera y mandó traer a Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales fueron llevados a la presencia del rey. Nabucodonosor les preguntó: «¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no veneráis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que yo he levantado? ¿Estáis dispuestos cuando oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales a postraros y adorar la estatua que he hecho? Si no la adoráis, seréis inmediatamente arrojados en un ardiente horno de fuego; y ¿qué Dios os podrá librar de mis manos?».

Sidrac, Misac y Abdénago respondieron al rey Nabucodonosor: «No necesitamos darte una respuesta sobre este particular. Si nuestro Dios, a quien nosotros veneramos, quiere librarnos del ardiente horno de fuego y de tus manos, oh rey, nos librará. Pero si no nos librase, has de saber, oh rey, que no serviremos a tu dios ni adoraremos la estatua de oro que has levantado».

Entonces Nabucodonosor, lleno de furor y con el rostro desencajado de ira contra Sidrac, Misac y Abdénago, dio orden de que se encendiese el horno siete veces más de lo corriente y mandó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago y los arrojaran al ardiente horno de fuego. Éstos, vestidos con sus túnicas, ropas y gorros, fueron atados y arrojados en el ardiente horno de fuego. Como la orden del rey era apremiante y el horno estaba muy encendido, las llamas alcanzaron y mataron a los hombres que llevaban a Sidrac, Misac y Abdénao, mientras que Sidrac, Misac y Abdénago cayeron atados dentro del horno de fuego. Pero andaban por entre las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor. Y Azarías, en pie en medio del fuego, oraba así:

Los siervos del rey que los habían echado en el horno no cesaban de atizar el fuego con nafta, pez, estopa y sarmientos. La llama se levantaba por encima del horno unos veinticinco metros, y expandiéndose fuera abrasó a los caldeos que encontró cerca del horno. Pero un ángel del Señor bajó al horno junto a Ananías y sus compañeros, empujó fuera la llama e hizo soplar en medio del horno como un viento fresco de rocío, y no los tocó en absoluto el fuego, ni les causó daño ni molestia alguna.

Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno diciendo:

R/. Amén.

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BENEDICTIONES / Bendiciones
Annus secundus / Año II Dan 3,52.57.84.87.88 (10)
Benedíctus es, Dómine Deus patrum nostrórum, et laudábilis et superexaltátus un sæcula.
R/. Amén.
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, alabado y ensalzado eternamente.
R/. Amén.
Benedícite, ómnia ópera Dómini, Dómino; hymnum dícite et superexaltáte eum in sæcula.
R/. Amén.
Obras todas del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
R/.
Amén.
Benedícite, sacerdótes Dómini, Dómino.
R/. Hymnum dícite et superexaltáte eum in sæcula.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor.
R/. Alabadlo y ensalzadlo eternamente.
Benedícite, sancti et húmiles corde, Dómino.
R/. Hymnum dícite et superexaltáte eum in sæcula.
Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
R/. Alabadlo y ensalzadlo eternamente.
Benedícite, Ananía, Azaría et Mísael, Dómino.
R/. Hymnum dícite et superexaltáte eum in sæcula.
Ananías, Azarías, Misael, bendecid al Señor.
R/. Alabadlo y ensalzadlo eternamente.
Et dum canitur hæ Benedictiones, ordinatur processio ad baptisterium ad Liturgiam baptismalem celebrandam, -quæ quidem olim post initium lectionis tertiæ locum habebat-. Y mientras se cantan estas Bendiciones, se organiza la procesión al bautisterio para celebrar la Liturgia bautismal -que incluso puede tener lugar después del comienzo de la lectura tercera-.

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Pars tertia
Liturgia baptismalis

Annus primus et secundus

Tercera parte
Liturgia
bautismal

Años I y II

Post lectionem ultimam Veteris Testamenti cum sua oratione, ordinatur processio episcopi, ministrorum et baptizandorum, comitantibus parentibus et patrinis, ad baptisterium sive fontem, ibique incipit pars tertia, seu Liturgia baptismalis.

Hæc autem non habet per se locum in conspectu totius populi; potest tamen uno vel alio modo ita ordinari, ut populus eam participare possit.

Si vero initio Quadragesimæ, secundum antiquam traditionem, signatus est fons, dicit episcopus hanc orationem ad reserandum illum:

Finalizada la última lectura del Antiguo Testamento y su oración, el obispo, los ministros y los bautizandos, acompañados por sus padres y padrinos, se dirigen en procesión al bautisterio o fuente y allí da comienzo la parte tercera, o Liturgia bautismal.

Las cosas que siguen no tienen que desarrollarse a la vista de todo el pueblo, si bien de una forma u otra, el pueblo puede participar en ellas.

Si al comienzo de la Cuaresma, según la antigua tradición, se ha sellado la fuente, el obispo dice esta oración para abrirla:

Oratio / Oración
Ad venerábilem salutis ætérnæ fontem gréssibus cóncitis properántes, obsecrámus magnificéntiam tuam, dominátor omnípotens Deus, ut fontem signátum clávibus indulgéntiæ tuæ nobis reserári præcípias et dulcíssimum aquæ póculum sitiéntibus impértias.

Íntonet super aquas has vox tuæ divinitátis, et Spíritus tuæ sanctificatiónis inhábitans in eis medélam valetúdinibus cónferat univérsis.

Emissiónes quoque paradísi nunc ex eo largiénter prófluant; ut cæléstium gratiárum múnera novi infántes, te propitiánte, percípiant.
R/. Amen.

Acercándonos a la venerable fuente de la salud eterna, con animados pasos, suplicamos tu magnificencia, omnipotente Dios dominador, para que mandes que la fuente sellada sea abierta para nosotros con las llaves de tu indulgencia y hagas partícipes a los sedientos del vaso dulcísimo de agua.

Suene sobre estas aguas la voz de tu divinidad, y el Espíritu de tu santificación que habita en ellas confiera a todos los enfermos el remedio.

Lo que mana ciertamente del paraíso fluya ahora largamente de él para que los nuevos niños, propiciándolo tú, perciban los dones de las gracias celestes.
R/. Amén.

Per ineffábilem bonitátem tuam, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu inefable bondad, Dios nuestro, que vives, y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Et reseratur fons. Y se abre la fuente.

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Postea vero facit episcopus exorcismum et benedictionem fontis, præcedente vero hac admonitione: Después el obispo realiza el exorcismo y la bendición de la fuente, precedidas de la siguiente admonición:
Admonitio / Admonición
Deum immortálium múnerum et salutárium gratiárum, fratres dilectíssimi, concórdi mente et húmili oratióne poscámus, ut per Verbum et Sapiéntiam et Virtútem suam, Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium suum, concurrénti ad salutáre baptísmum plebi suæ grátiam novæ creatiónis indúlgeat: atque accésum hinc pénitus malígnæ cogitatiónis avértens, infúndat vitáli lavácro Spíritum Sanctum suum; ut dum sítiens fidem pópulus aquas salutáris ingréditur, vere, ut scriptum est, per aquam et Spíritum Sanctum renascántur; et consepúlti in lavácro Redemptóri suo, in similitúdinem sacri digni mystérii, cui commoriúntur in baptísmo, ei resúrgant in regnum.
R/.
Amen.

Præstet ipse Dóminus qui vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Hermanos queridos, pidamos con espíritu concorde y oración humilde al Dios de los dones inmortales y las gracias saludables que por medio de su palabra, sabiduría y fuerza, nuestro Señor Jesucristo su Hijo conceda la gracia de la nueva creación a su pueblo, que afluye al bautismo de salvación; y, alejando totalmente de aquí todo acecho de maquinaciones perversas, derrame su Espíritu Santo en el baño vivificante; para que, al entrar el pueblo sediento de fe en las aguas de la salvación, renazca en verdad por el agua y el Espíritu Santo, tal como fue escrito; y, consepultados por el baño con su Redentor, hechos dignos de ser imagen del sagrado misterio, resuciten en orden al reino para aquél por quien mueren en el bautismo.
R/. Amén.

Que lo otorgue el mismo Señor, que vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Hic peractis, veniens sacerdos ad fontem, exsufflat fontem tribus vicibus, recitans hunc exorcismus, faciem ad occidentem tenens: Una vez terminada, el sacerdote va a la fuente, y orientado hacia el oeste, sopla tres veces sobre la fuente diciendo este exorcismo:
Exorcismus fontis / Exorcismo de la fuente
Discéde, immúnde spíritus, ab ómnibus quibus fides nostra usúra est religiónis offício sacraménti.
Nec præténdas culpam críminis, qui agnóscis poténtiam Salvatóris. Non est mériti confidéntia, sed præcépti; licet ipsa potéstas ministérii dígnitas sit minístri.

Te, ígitur, per commúnem Deum, aquæ creatúra, convénio, ut, conservánte motu sensibilitátis, intélligens subíci servítio, quo placére Deo nítimur, non recúses. Omnem a te communiónem dæmonum, omne collégium iniquitátis expúrges, totam phantásmatis labem capax domínicæ præceptiónis extérmines; ut grátiam sanctificatiónis indépta, tuo nostróque páriter Creatóri, quos accéperis culpábiles restítuas innocéntes.
R/. Amen.

Aléjate, espíritu inmundo, de toda cosa que al servicio de nuestra fe vamos a utilizar para realizar este rito sacramental.
No te acerques con tus errores y tus crímenes, pues ya conoces el poder del Salvador. No ponemos nuestra confianza en nuestros méritos sino en la palabra de Dios; por el poder mismo del ministerio se otorga la dignidad al ministro.

Te conjuro, agua, por el Dios de todas las cosas, tu creador: presta alegre tu naturaleza fluida al servicio que vamos a demandarte para complacer a Dios. Expulsa de ti a toda tropa de demonios y su cortejo de iniquidades. Extermina toda la suciedad producida por los espíritus malignos, para que, llena de la gracia de la santificación de nuestro Creador y del tuyo, aquellos que has de recibir culpables los devuelvas inocentes.
R/. Amén.

Per Dóminum nostrum Iesum Christum, qui vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Post hæc dicit hanc benedictionem: Tras lo cual dice la siguiente bendición:
Benedictio fontis / Bendición de la fuente
Sanctificáre per Verbum Dei, unda cæléstis; sanctificáre, aqua, Christi calcáta vestígiis, quæ móntibus pressa non claudéris, quæ scópulis illísa non frángeris, quæ terris diffúsa non déficis.
Tu sústines áridam, portas móntium póndera, nec demérgis.
Tu cælórum vértice continéris; circumfúsa per totum, lavas ómnia, nec laváris.
Tu, fugiéntibus pópulis Hebræórum, in gláciem duráta constríngeris.
Tu rursus, salis resolúta vertícibus, Nili áccolas perdis, et hóstilem globum freto sæviénte perséqueris.
Una eadémque es: salus fidélium et últio criminósis.
Te per Móysen percússa rupes evómuit; nec ábdita cáutibus latére potuísti, cum Maiestátis império iussa prodíres.
Tu, gestáta núbibus, imbre iucúndo arva fecúndas.
Per te áridis æstu corpóribus ducis ad grátiam salutáris, ad vitam potus infúnditur.
Tu, íntimis scatúriens venis, aut spíritu inclúsa, vitálem aut sucum fértilem præstas, ne siccáta, exanimáta viscéribus, sollémnes neget terra provéntus.
Per te ínitium, per te finis exsúltat, vel pótius ex Deo tuum est ut términum nesciámus.

At tu, Dómine, omnípotens Deus, cuius virtútem non néscii, dum aquárum mérita prómimus, óperis insígnia prædicámus, súscipe propítius nóxios et pietáte sólita solve captívos. Redde quod in paradíso Adam pérdidit, quod uxor admísit, quod intemperántia gulæ vorácis absórtuit. Da salutárem potum, male saturátis acerbitáte pomórum; ut indigésta mortálium lues, et annósa pernícies divíno solvántur antídoto. Áblue terræ squaléntis inglúviem, discúte paradísi macériam flámmeis obícibus fluctuántem. Páteat redeúntibus flórei ruris ingréssus. Recípiant imáginem deitátis olim pérditam livóre serpéntis, ut quidquid críminum de prævaricatióne contráctum est, huius gúrgitis puritáte depónant. Surgant ad réquiem, producántur ad véniam; ut mýsticis innováti liquóribus, et redémptos se nóvierint, et renátos.
R/.
Amen.

Sé santa por la palabra de Dios, corriente celestial; sé santa, agua transitada por las pisadas de Cristo; que, aprisionada por los montes no quedas encerrada, que, chocando con las rocas no quedas rota, que, derramada en la tierra no te disipas.
Tú sostienes la Tierra, soportas el peso de las montañas y no te hundes.
Tú eres contenida en la bóveda del cielo; derramándote por todas partes, todo lo lavas, sin ser tú lavada por nada.
Tú para el pueblo hebreo que huía te condensas endurecida en forma de hielo.
Y tú, nuevamente fluida, aniquilas con los torbellinos del océano a los habitantes del Nilo, y persigues al ejército enemigo con el mar embravecido.
Tú eres una misma; pero, a la vez, salvación de los fieles y castigo de los malvados.
A ti te alumbró la peña golpeada por Moisés, y no pudiste esconderte oculta en las rocas, cuando brotaste obligada por orden de la Majestad.
Tú, llevada por las nubes, fecundas con la alegre lluvia las labranzas.
Por ti conduces a la gracia de la salud a los cuerpos agostados por el calor; se da la bebida para la vida.
Tú, manando de recónditos veneros o, embalsada en el viento, brindas el jugo vital y fecundo, no sea que, resecada la tierra y con las entrañas estériles, niegue los frutos habituales.
Por ti hay contento en el comienzo y en el final, o mejor, lo tuyo viene de Dios para que no conozcamos el término.

Pero tú, Señor Dios omnipotente, de quien predicamos -no desconociendo el poder- lo más significativo de la creación, cuando pregonamos la excelencia de las aguas, acoge propicio a los pecadores y libra a los cautivos con tu piedad acostumbrada. Restitúyenos lo que perdió Adán en el paraíso, lo que la mujer extravió, lo que engulló la desenfrenada voracidad de la gula. Danos una bebida saludable a los malamente saciados con la amargura de esos frutos, para que la intolerable desventura de los mortales y su secular desgracia se solucionen con un divino remedio. Apaga la sed de la tierra árida, abate la cerca del paraíso, apenas asegurada por los llameantes obstáculos. Sea abierta a los que vuelven la entrada de la florida campiña. Recupera la imagen de la deidad, perdida entonces a causa de la envidia de la serpiente, a fin de que cuanto fuera contraido pecaminoso por prevaricación sea lavado en la pureza de este lago. Que de aquí emerjan hacia la paz, que sean llevados al perdón, para que, renovados en la mística corriente, se sientan redimidos y reconocidos.
R/. Amén.

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Post hoc facit sacerdos de oleo benedicto crucem in fontem, dicens: Tras ello el sacerdote con el santo óleo hace una cruz en la fuente diciendo:
In nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti regnántis, Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo que reina, oh Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Post commixtionem aquæ et olei, dicit hanc benedictionem: Una vez realizada la conmixtión del agua y el óleo, dice la siguiente bendición:

 

Benedictio / Bendición
Quamvis flagitiórum squalóre sordéntes et consciéntia mordénte facínorum, abiécti et húmiles te, Deus omnípotens, deprecámur et quæsumus, ut pro tua miseratióne adsis benígnus, et libens aspíres, atque propítius has aquas óleo sanctificatiónis admíxtas virtútis tuæ múnere benedícas, atque eis ex tuis sédibus grátiam sanctitátis infúndas. Ut quicúmque, summo invocáto nómine Trinitátis, in hæc fluénta descénderint, origináli noxa solvántur et benedictióne perpétua condonéntur, cuntísque emundáti a vítiis et confirmáti spirituálibus donis, cæléstibus annoténtur in páginis; quátenus ex hoc lavácro novæ vitæ suméntes exórdium, et véteris deponéntes elógium, ac per impositiónem mánuum promeréntes Spíritum Sanctum, et præséntibus cáreant culpis et munéribus potiántur ætérnis, te iugi ac perpétuo adiutóre felíces.
R/. Amen.

Qui in Trinitáte unus Deus vivis et cuncta domináris per infiníta semper sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Aunque sucios con la roña de los vicios y remordiéndonos la conciencia de culpa, postrados y humillados, te suplicamos y pedimos a ti, Dios omnipotente, que por tu bondad nos asistas benigno y nos favorezcas gustoso, bendiciendo propicio con el don de tu Espíritu estas aguas mezcladas con el óleo santo, y que desde tu trono viertas sobre ellas tu gracia santa. Para que quienes descienden a esta corriente, invocado el nombre altísimo de la Trinidad, se vean libres de la culpa original y, regalados con una bendición perpetua, limpios de todos los vicios y confirmados con dones espirituales, sean inscritos en el libro del cielo; de modo que, comenzando a partir de este baño de vida nueva y dejando de estimar la antigua, recibiendo el Espíritu Santo por la imposición de manos, se vean libres de las culpas actuales y enriquecidos con dones eternos, siendo bienaventurados contigo, permanente y eterno auxiliador.
R/. Amén.

Tú que en la Trinidad vives como un solo Dios y todo lo gobiernas para siempre por infinitos siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ista peracta, deferuntur episcopo, seu sacerdoti, baptizandi, qui, si loquei possunt, respondent ipsi; secus respondent ministri.

Episcopus, seu sacerdos, interrogat eum, vel eos, dicens:

Llegado este momento, los bautizandos son presentados al obispo o sacerdote, a quien responderán por sí mismos si lo pudieren hacer o en su defecto lo harán los padrinos.

El obispo o sacedote le o les interroga diciendo:

Abrenuntiatio / Renuncia
Abrenúntias tu, fámule Dei N., diábolo et ángelis eius?
Respondetur a ministris: Abrenúntio.
Interrogat: Opéribus eius? - Respondetur: Abrenúntio.
Interrogat: Impériis eius? - Respondetur: Abrenúntio.
¿Renuncias tú, N., siervo de Dios, al diablo y a sus ángeles?
Responde al ministro: Renuncio.
Pregunta: ¿A sus obras? - Responde: Reuncio.
Pregunta: ¿A sus dominios?
- Responde: Reuncio.

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Professio fidei et immersio / Profesión de fe e inmersión
Interrogat: Quis vocáris? - Respondetur: N.
Interrogat: Credis,
N., in Dóminum Patrem omnipoténtem? - Respondetur: Credo.
Interrogat: Et in Iesum Christum, Fílium eius únicum, Deum et Dóminum nostrum? - Respondetur: Credo.
Interrogat: Et in Spíritum Sanctum? - Respondetur: Credo.
Dicis episcopus, seu sacerdos: Et ego te baptízo in nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti, ut hábeas vitam ætérnam.
R/. Amen.
Pregunta: ¿Cómo quieres ser llamado? - Responde: N.
Pregunta: ¿Crees, N., en Dios Padre omnipotente?
Responde: Creo.
Pregunta: ¿Y en Jesucristo, su único Hijo, Dios y Señor nuestro? - Responde: Creo.
Pregunta: ¿Y en el Espíritu Santo? - Responde: Creo.
El obispo o el sacerdote dice:
Y yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, para que tengas vida eterna.
R/. Amén.

 

Et dum hæc verba pronuntiar, baptizat eum simplici immersione vel, si casus fit, unica super caput aquæ infusione. Y mientras pronuncia estas palabras, lo bautiza con inmersión simple o, según el caso, con una única infusión sobre la cabeza.
Chrismatio / Crismación
Signum vitæ ætérnæ, quod dedit Deus Pater omnípotens per iesum Christum, Fílium suum, credéntibus in salútem.
R/. Amen.
Este es el signo de la vida eterna, que Dios Padre todopoderoso dio por Jesucristo, su Hijo, para sus fieles en testimonio de salvación.
R/. Amén.

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Hoc peracto, item imponit manus super singulos baptizatos, et dicit: Tras lo cual impone las manos sobre cada uno de los bautizados y dice:
Manuum impositio / Imposición de manos
Sancte Spíritus, omnípotens Deus, qui es Patri et Fílio coætérnus, et indissecábilis substántiæ maiestáte unítus, qui post resurrectiónem nostri Redemptóris et Dómini, per pacis eius inæstimábilem sanctitátem apostolórum fúeras pectóribus iam locátus; et ut per te ipsum quoque patérnæ fœdera promissiónis compléres, eórum post eius ascensiónem clarum illustrásti ceonvéntum flagrántium virtúte flammárum, et vertícibus insídens iam dicátos per ígnitas linguas váriis loquélis ornátas, mundum dénuo formásti nascéntem; quórum in precatióne descéndens, vel mánuum impositióne te tríbuens, post lavácri festa cándida, salutáris plena tui charísmatis effusióne fulsísti.

A te fides exóritur, in te fides exténditur, et ex te fides armátur. In te novæ vitæ cognítio, per te véteris vitæ purgátio, et veræ vitæ, per vitam te docénte, vitális infúnditur sciéntiæ plenitúdo.
Tu pastus animárum, tu dulcédo credéntium, tu es invisíbilis pinguédo iustórum; quórum intercessióne tuam cleméntiam deprecámur, ut hos fámulos famulásque tuas illa tuárum visitatiónum speciáli benedictióne sanctífices, quia tuis insígnibus terribíliter in apóstolis micuísti.

Da eis, Dómine, sapiéntiam, qua concúlcent stultítiam sordidántem et astútiam mundi refúgiant puniéntem.
Da intelléctum, quo servent cæléstium medicámina præceptórum et spirituálium extínguant venéna serpéntium.
Da consílium, ut nóverint te esse quod es, nóverint se esse quod sunt, et in semetípsis fíeri concupíscant unde tibi ex toto compláceant.
Da fortitúdinem, ut malígni iácula cónterant et repéllant, armáque victrícia advérsus hostem ímprobum apprehéndant et dimicáre non désinant.
Da sciéntiam, ut scire te ámbiant et se nescíre non lúgeant.
Da pietátem, quæ ad ómnia salutífera conquirénda útilis esse cognóscitur.
Da eis timórem tuum, quo dum te timúerint, ubi timor non est timére nihil possint.

Concéde in eis perpetuáliter tuæ grátiæ medicínam, ut qui iam caruérunt vúlnere genuíno, non procúmbant íterum repetíto.
Quique renáti sunt sacri baptísmatis fonte, schísmatum non péreant pravitáte; et qui chrísmate delibúti sunt divínæ unctiónis, non tospéscant óleo peccatóris; ut ignis tuus, qui est vitális et zelans, torpórem carnális hebetúdinis in eis exclúdat, et vigórem vigilántiæ spirituális ascéndat.
Tela urat hostília, arma pórrigat gloriósa, regeneratórum corda succéndat, malárum concupiscentiárum flammas extínguat; ut in eis ignis tuus suæ fortitúdinis vigórem persístens amóris tui flamma præváleat.
Per quem te verum Deum trinum, non tríplicem, sed unum, non solitárium confiteántur et credant, ut in ætérna tecum regnatúri sæcula vivant.
R/. Amen.

Oh santo Espíritu, Dios todopoderoso, tú eres coetemo con el Padre y el Hijo y a ellos unido en la majestad de una indivisible naturaleza; tú, después de la resurrección de nuestro Redentor y Señor te habías ya asentado en el corazón de los apóstoles por la imponderable santidad de su paz, y tú, para completar también por ti mismo la alianza de la promesa paterna, iluminaste después de la ascensión su esclarecido cenáculo con la luz de ardientes llamas y, posándote en las cabezas de los ya consagrados, diste ser, finalmente, a un mundo nuevo, mediante lenguas de fuego ennoblecidas con variados idiomas. O descendiendo por la súplica de aquéllos, o comunicándote ellos por la imposición de manos, después de la cándida ceremonia del bautismo brillaste por la plena efusión de tu saludable crisma.

De ti procede la fe, en ti se dilata la fe y por ti es fortalecida la fe. En ti está el conocimiento de la nueva vida, por ti la purgación de la vida vieja, y, bajo tu magisterio, se infunde la plenitud de la ciencia vital de la vida verdadera, a través de la vida.
Tú, pasto de las almas, tú, dulzura de los creyentes, tú eres el invisible tesoro de los justos; por cuya intercesión suplicamos tu clemencia para que santifiques a estos siervos y siervas tuyos con aquella bendición propia de tus visitas, con la que, mediante tus signos, brillaste en los apóstoles de forma impresionante.

Dales, Señor, sabiduría, por la que pisoteen la necedad embrutecedora y se aparten de la odiosa astucia del mundo; dales entendimiento, por el que se guarden la medicina de los celestes mandamientos y neutralicen el veneno de las espirituales víboras; dales consejo, para que reconozcan que tú eres lo que eres y ellos son lo que son, y quieran que sea realidad en ellos el poder complacerte en todo; dales fortaleza para que rechacen y destruyan las flechas del maligno, sepan blandir armas victoriosas contra el perverso enemigo y no cesen de luchar; dales ciencia, para que tengan hambre de conocerte y no tengan que lamentar el desconocerse; dales piedad que es proclamada útil para alcanzar todo lo saludable; dales temor para que, al temerte a ti donde no hay motivo de temor, nada más tengan que temer.

Concédeles a perpetuidad el remedio de tu gracia, para que quienes se vieron ya libres de la verdadera llaga no recaigan en la misma repetida; y los que renacieron en la fuente del santo bautismo no perezcan por el mal de las discordias; y quienes fueron ungidos con el crisma de la divina unción no se empuerquen con el excremento del pecado: a fin de que tu fuego, que es vivificante y celoso, aleje de ellos la torpeza del embotamiento carnal y despierte la fuerza de la alerta espiritual.
Que abrase los dardos hostiles, proporcione armas gloriosas, haga arder el corazón de los renacidos y apague los incendios de las malas pasiones; para que manteniendo tu fuego en ellos la intensidad de su fuerza, prevalezca la llama de tu amor.
Por el cual te confiesen y crean un verdadero Dios trino, no triple, único, no solitario, y vivan para reinar contigo por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Per tuam magnam misericórdiam, Deus noster, qui es benedíctus, et vivis et ómnia domináris per infiníta semper sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu gran misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas siempre por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Post hæc imponit episcopus seu sacerdos super baptizatos vestem candidam, dum dicit hanc orationem: Después el obispo o el sacerdote impone sobre los bautizados las vestiduras blancas, mientras dice esta oración:
Impositio vestis candidæ / Imposición de las vestiduras blancas
Áccipe tibi vestem cándidam, vestem nuptiálem, quam immaculáto corde feras ante trbúnal Dómini nostri Iesu Christi in vitam ætérnam.
R/. Amen.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Recibe la túnica blanca, la túnica nupcial, que has de presentar con pureza de corazón ante el tribunal de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna.
R/. Amén.

Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Quibus omnibus rite peractis, ordinatur denuo processio ad chorum, dum canitur, inchoante episcopo seu sacerdote, hæc antiphona: Debidamente completado este rito, la procesión se dirige de nuevo al coro, mientras se canta, iniciada por el obispo o el sacerdote, esta antífona:
Antiphona / Antífona Cant 4,2; Sal 23,6; 106,2-3
Ecce grex quæ ascéndit de lavácro, omnes geméllis fœtibus, et stérilis non est in eis.

V/. Hæc est generátio quæréntium eum, quæréntium fáciem Dei Iacob.
R/. Et stérilis non est in eis.

V/. Dicant nunc omnes, qui redémpti sunt a Dómino quos redémit de manu inimíci.
R/. Et stérilis non est in eis.

V/. De regiónibus congregávit eos, a solis ortu, et occásu; ab aquilóne et mari.
R/. Et stérilis non est in eis.

He aquí el rebaño de ovejas que regresa del baño, cada una con crías mellizas, y ninguna privada de ellas.

V/. Tal es la raza de los que lo buscan, los que buscan el rostro del Dios de Jacob.
R/. Y ninguna privada de ellas.

V/. Que lo digan los que el Señor ha liberado, los que él ha rescatado de la mano de los opresores.
R/. Y ninguna privada de ellas.

V/. Los que ha reunido de todos los países del norte y del sur, del este y del oeste.
R/. Y ninguna privada de ellas.

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Prosequitur Liturgia verbi anni secundi

Continúa la Liturgia de la palabra del año segundo

Pari modo atque in anno primo, finita Liturgia baptismali, ordinatur denuo processio ad chorum leguntur Apostolus et, speciali sollemnitate, Evangelium. Al igual que en el año primero, terminada la Liturgia bautismal, se regresa en procesión al coro y se lee el Apóstol y, con especial solemnidad, el Evangelio.
 
APOSTOLUS / Apóstol
Annus secundus / Año II 1Cor 5,7-8
Epístola Pauli apóstoli ad Corínthios prima.
R/. Deo grátias.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios.
R/. Demos gracias a Dios.
Fratres:

Expurgáte vetus ferméntum, ut sitis nova conspársio, sicut estis ázymi. Étenim Pascha nostrum immolátus est Christus. Ítaque festa celebrémus, non in ferménto véteri neque in férmento malítiæ et nequítiæ, sed in ázymis sinceritátis et veritátis. In Christo Iesu Dómino nostro.

R/. Amen.

Hermanos:

Echad fuera la vieja levadura para ser una masa nueva, puesto que sois panes sin levadura; porque Cristo, nuestro cordero pascual, ya ha sido inmolado. Así que celebremos la fiesta, no con levadura vieja, con levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, panes de sinceridad y de verdad. En Jesucristo nuestro Señor.

R/. Amén.

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PSALLENDUM / Salmo de meditación
Annus secundus / Año II Sal 106,2; Is 9,2
Dicant qui redémpti sunt a Dómino, in ætérnum et in sæculum sæculi. Que lo digan los que el Señor ha liberado, para siempre, por eternidad de eternidades.
V/. Pópulus qui sedébat in ténebris vidit lucem magnam.
R/. In ætérnum et in sæculum sæculi.
V/. El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz.
R/. Para siempre, por eternidad de eternidades.

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EVANGELIUM / Evangelio
Annus secundus / Año II Mt 28,1-7
Léctio sancti Evangélii secúndum Matthæum.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R/. Gloria a ti, Señor.

In illo témpore:

Sero post sábbatum, cum illucésceret in primam sábbati, venit María Magdaléne et áltera María vidére sepúlcrum. Et ecce terræ motus factus est magnus: ángelus enim Dómini descéndit de cælo et accédens revólvit lápidem et sedébat super eum. Erat autem aspéctus eius sicut fulgur, et vestiméntum eius cándidum sicut nix. Præ timóre autem eius extérriti sunt custódes et facti sunt velut mórtui.

Respóndens autem ángelus dixit muliéribus: «Nolíte timére vos; scio enim quod Iesum, qui crucifíxus est, quæritis. Non est hic: surréxit enim, sicut dixit. Veníte, vidéte locum, ubi pósitus erat. Et cito eúntes dícite discípulis eius: “Surréxit a mórtuis et ecce præcédit vos in Galilæam; ibi eum vidébitis”. Ecce dixi vobis».

 R/. Amen.

En aquel tiempo:

Pasado el sábado, al rayar el alba, el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. De pronto hubo un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, hizo rodar la losa del sepulcro y se sentó en ella. Su aspecto era como un rayo, y su vestido blanco como la nieve. Los guardias temblaron de miedo y se quedaron como muertos.

Pero el ángel, dirigiéndose a las mujeres, les dijo: «No temáis; sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como dijo. Venid, ved el sitio donde estaba. Id en seguida a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis”. Ya os lo he dicho».

R/. Amén.

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Episcopus vel celebrans principalis homiliam pronuntiat, qua finita, laudes canuntur omnibus stantibus.

El obispo o el celebrante principal dice la homilía, y al terminar, todos de pie cantan las laudes.

 

LAUDES
Annus secundus / Año II Sal 148,1
Allelúia. Aleluya.
V/. Laudáte Dóminum de cælis, laudáte eum in excélsis.
R/. Allelúia.
V/. Alabad al Señor desde los cielos, alabadlo en las alturas.
R/. Aleluya.

 

Omnes sedent et, fideles afferunt dona ad celebrantem, chorus incipit canere Sacrificium.

Después todos se sientan mientras los fieles presentan los dones al celebrante y el coro comienza a cantar el Canto del Ofertorio.

 

Sacrificium / Canto del Ofertorio Mt 28,2-6  (11)
Allelúia. Ángelus Dómini descéndit de cælo, et accédens revólvit lápidem ab óstio monuménti, allelúia, allelúia.

V/. Allelúia. Erat aspéctus eius sicut fulgur, et vestiménta eius cándida quasi nix; et dixit muliéribus: Nólite timére.
R/.
Et accédens revólvit lápidem ab óstio monuménti, allelúia, allelúia.

V/. Locútus est ángelus Dómini muliéribus dicens: scio quia crucifíxum quæritis. Surréxit, sicut dixit. Veníte et vidéte, ubi pósitus est Dóminus.
R/.
Et accédens revólvit lápidem ab óstio monuménti, allelúia, allelúia.

Aleluya. Un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó e hizo rodar la losa del sepulcro, aleluya, aleluya.

V/ Aleluya. Su aspecto era como un rayo, y su vestido blanco como la nieve y dirigiéndose a las mujeres, les dijo: No temáis.
R/. Se acercó e hizo rodar la losa del sepulcro, aleluya, aleluya.

V/ El ángel del Señor habló a las mujeres diciendo: sé que buscáis a Jesús, el crucificado. Ha resucitado, como dijo. Venid, ved el sitio donde estaba.
R/. Se acercó e hizo rodar la losa del sepulcro, aleluya, aleluya.

Et sequitur quarta pars, seu Liturgia eucharistica. Y a continuación sigue la cuarta parte o Liturgia eucarística.

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Pars quarta
Liturgia
eucharistica

Cuarta parte
Liturgia eucarística

Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Istam, istam noctem, qui tenébris fidébat aspíciat; istíus cernat splendóris decórem, qui cárceris minabátur horrórem. Mundum illúminat lux ista, non diábolum.
Libet, Christe, ergástulis tua virtúte confráctis, spoliátis insultáre custódibus, et sæviéntis tyránni contémptam irridére iactántiam.
Dúlcior semper captívis est restitúta libértas.

Quis tuam exháusit, iudæe vígilans, sepulturam?
Sopórem passus es, an timórem?
Fraude decéptus es, an virtúte?
Non tuam inértiam miser accúses; non fuísti négligens, sed crudélis.
Adhuc certe cæcitátem tuam pértinax excusáres, si depósitum tuum vel inférna servássent.
Agnósce, infélix, agnósce quid féceris.
Corpus illud moriéntis afféctum hábuit, non deféctum. Viscéribus illis non infírmitas fuit clausa, sed píetas.
Quod pepéndit, ex hómine est; quod resurréxit, ex númine. Nihil dúbites, nihil miréris; hospítium Dómino suo terra esse pótuit, non sepúlcrum.

Mea tunc cum illis mánibus delícta figébas; tuam necem meámque salútem, cum osculándis si licéret corporáliter plantis, clavis transverberántibus consuébas.
Tuum fácinus cælum trémuit, sol expávit, tellus ingémuit; et testántia factóris sui poténtiam terríbile quoddam móntium prærúpta sonuérunt.
Ínferi vim pleni Deo córporis non tulérunt.
Clamábant eleménta de vivo, tártara de defúncto.
Opórtuit tália fíeri mirácula creditúris, tália dari signa salvándis, ut ópera suum corrépta nossent artíficem, in qua se homo pérditum, nisi fuísset invéntus, nescíret.

R/.
Amen.

El que confiaba en las tinieblas que contemple esta, esta noche, que vea la hermosura de esta luz, que amenaza al horror de la mazmorra. Esta luz ilumina al mundo, no al diablo. Oh Cristo, ya es posible, derruidos por tu vigor los calabozos, burlar a los guardianes despojados y escarnecer la humillada jactancia del cruel tirano. Que la libertad recuperada resulte siempre más dulce a los cautivos.

Centinela judío ¿quién vació ese sepulcro que crees tuyo? ¿Tuviste en realidad sueño o más bien temor? ¿Fuiste sorprendido por un fraude o por un poder? No acuses, mísero, tu pasividad: no es que fueras negligente sino cruel. Hasta hoy ciertamente habrías excusado, pertinaz, tu ceguera, si el abismo hubiera retenido tu presa. Reconoce, infeliz, reconoce lo que hiciste. Aquel cuerpo agonizante tuvo amor, no deficiencias. En aquel corazón no habitó la debilidad sino la piedad. Que colgó crucificado se debe a ser hombre, que resucitó a su divinidad. No dudes, no te asombres: que la tierra pudo ser morada para su Señor, mas no sepultura.

Entonces, junto con aquellas manos, clavabas también mis pecados. Cosías con clavos perforantes, a la vez, tu iniquidad y mi salvación junto con aquellos pies, que deberían, si fuera posible, ser físicamente besados. El cielo se estremeció ante tu crimen, el sol se aterró, la tierra gimió, y testificando el poder de su hacedor las quebradas de los montes resonaron algo terrible. Los abismos no soportaron el poder de un cuerpo lleno de divinidad. Clamaban los elementos por el viviente, los abismos por el difunto. Y fue necesario realizar tales prodigios para los que habrían de creer y que se dieran tales signos a los que tenían que salvarse, de modo que la criatura secuestrada reconociese a su hacedor, en que el hombre no se sabría perdido de no haber sido antes hallado.
R/. Amén.

Regnánte Dómino Iesu Christo et Redemptóre nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Reinando Jesucristo Señor y Redentor nuestro por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Esuriéntes Corpus tuum, Dómine, ac Sánguinem sitiéntes, ut hoc nobis in remissiónem peccatórum suméndum tríbuas deprecámur: quia nostra virtus et salus sit, si tamen non quod indígni sumus, irascáris.
Sed facis vinci gáudio metum, et cédere exsultatióni terrórem.
Nemo enim est in hoc número concilióque fidélium, qui non accédere ad mensam tuam in hac gloriósa per totum mundum nocte desíderet.
Ut si firmus est, hábeat custódiam; si infírmus est, medicínam.

Sic ígitur quæsumus apud te, Dómine, plácitum sit cunctis donáre quod cúpiunt, ut dignéris párcere quod præsúmunt.
Quis non optet illa carne ánimam suam tángere, páscere, confortáre, in quam se per grátiam credat esse transfúsum? quæ corruptiónem non vidit, et vim mortis passióne mortis absórbuit.
Quis non ámbiat propter te súmere de tuo, quod te vídeat propter nos assumpsísse de nostro?
Índita hac ex pietáte fidúcia, ut quod in defúnctis dignátus est vivificáre mórtuum, in reis dignétur purificáre corrúptum.

R/.
Amen.

Con hambre de tu Cuerpo, Señor, y con sed de tu Sangre, para que nos las des a tomar en remisión de nuestros pecados, te pedimos, que nos sirvan de fuerza y salvación, y aunque somos indignos, no te irrites con nosotros.
Concédenos vencer el temor con el gozo, y que el terror dé lugar al júbilo.
Nadie hay en esta asamblea de tus fieles que no desee llegar a tu casa en esta noche, santa para todo el mundo; para que si se encuentra seguro, tenga protección, y si enfermo, medicina.

Así pues, te pedimos, Señor, que te dignes dar a cada uno, según sus deseos, y te dignes perdonar cuanto piden.
¿Quién no querrá que aquella carne toque, alimente y conforte su alma, con la que por la gracia se ha compenetrado, ya que no conoció la corrupción y arrebató su poder a la muerte?
¿Quién no apetecerá por ti, recibir de lo tuyo, cuando te ha visto por nosotros revestirte de lo nuestro? Por esta piedad tuya tenemos la confianza de que, así como devolverás la vida a los difuntos, te dignarás purificar las manchas de los pecadores.
R/. Amén.

Te præstánte, Deus noster, qui regis ómnia, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Concédelo, oh Dios nuestro, que todo lo gobiernas, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/.
Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos

Christe, redémptio nostra, qui olim noctem istam tuæ resurrectiónis illuminásti poténtia: precámur, ut in hac qua ipse vivus surrexísti a mórtuis, et expiatiónem críminum vivis, et réquiem iúbeas præstáre defúnctis.
R/.
Amen.

Cristo, que eres nuestra redención, y que en aquel tiempo iluminaste con tu poder esta noche de tu resurrección; te rogamos, que hoy, al resucitar vivo entre los muertos, concedas la expiación de los pecados a los que vivimos y el descanso a los difuntos.
R/. Amén.
Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/.
Amén

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Ad Pacem / Oración de la Paz

Deus, qui neóphitos tuos maióri animárum quam véstium nitóre vestísti, ut plus accíperent quam habére se nóverint; præsta, ut sicut donum tuum eórum intelléctum exsúperat, ita in eis ultra ætátem fides cum intelligéntia plácitis tibi opéribus coaléscat.
Nobis quoque per mortem Iesu Christi Fílii tui pacis dona largíre, et véniam culpárum attríbue.

R/.
Amen.

Oh, Dios que a tus neófitos has revestido con una blancura del alma superior a la del vestido, para que recibieran más de lo que pensaban tener: concede que, igual que tu don desborda su inteligencia, así la fe con la inteligencia en ellos, desbordando la edad, pueda unirse a ti con obras que sean de tu beneplácito. Danos también a nosotros, el don de tu paz por la muerte de Jesucristo tu Hijo, y concede el perdón de los pecados.
R/. Amén.
Per auctórem pacis et caritátis Dóminum nostrum Iesum Christum, cum quo tibi est una et coæquális esséntia in unitáte Spíritus Sancti regnántis, Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por el autor de la paz y del amor, nuestro Señor Jesucristo, con el cual vives en una sola e igual esencia en la unidad del Espíritu Santo que reina, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus, pietátem tuam omni quidem témpore, sed in hac nocte, vel die, profúsius exsultántibus ánimis collaudáre.
Nox enim ista non tenebrárum, sed lúminis mater est, in qua exórtus est in ætérnum dies resurrectiónis nostræ, Dóminus Iesus Christus.

Ille verus Agnus qui ábstulit peccátum mundi.
Qui non in figúra ventúri, álio offerénte mactátus est, sed in córpore veritátis advéniens, adimplévit figúras carnálium sacrificiórum, approbávit et prophetías miraculórum cæléstium, seque vivam et veram hóstiam novíssimis sæculórum tempóribus, idem Sacérdos et sacer Agnus exhíbuit; elevatísque in cruce mánibus, sacrifícium vespertínum pepéndit in ligno, et benefícium matutínum surgens præbuit e sepúlcro.

Unde venerándi sacra æmulatióne mystérii in ætérnam modo vitam fílii lucis oriúntur, quos matutíno partu per grátiam spirituálem hac nocte progénerat mater Ecclésia, sine corruptióne concípiens et cum gáudio páriens, éxprimens in se útique formam vírginis genetrícis, absque ullo humánæ contagiónis fecúnda concéptu.
In cuius matutínis, resurgénte Christo, mors occídit delictórum et exórta est vita credéntium.

Propter quod ei cæléstia atque terréstria cantant cánticum novum cum omni exércitu Angelórum, et cum Chérubim ac Séraphim sine cessatióne sic dicunt:

Es digno y justo, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, ensalzar de veras en todo tiempo tu piedad, pero en esta noche y día con el espíritu sobremanera exultante. Porque no es noche de tinieblas sino madre de luz, en la que amaneció para siempre el día de nuestra resurrección, el Señor Jesucristo.

Aquel verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo. Que no fue sacrificado, ofreciéndole otro en figura del que había de venir, sino viniendo él mismo con un cuerpo verdadero, dio cumplimiento a las figuras de los sacrificios carnales, hizo verdaderas también las profecías de los celestes oráculos y, últimamente, se ofreció a sí mismo, sacerdote y sagrado Cordero, como hostia viva y verdadera. Alzadas las manos en la cruz, pendió del madero, como sacrificio de la tarde, y se manifestó resucitando del sepulcro, como don de la mañana.

Por lo cual, con la sacramental imitación del adorable misterio, nacen ya para la vida eterna los hijos de la luz, a los que la madre Iglesia alumbró esta noche en matinal parto, por la gracia espiritual, habiéndolos concebido sin corrupción y pariéndolos con gozo; reproduciendo en sí misma de verdad la imagen de la Virgen María, fecunda, pero no con fruto de contacto humano. En cuya alborada, al resucitar Cristo, muere la muerte del pecado y amanece la vida de los creyentes.

Por lo que le canta a él un cántico nuevo los seres terrestres y celestes, en unión con toda la milicia de los Ángeles y de los Querubines y Serafines, diciendo así:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus

Vere sanctus et verus Iesus Fílius Dei, qui ascéndit patíbulum crucis, ut omnes vires suas mors in sua pérderet morte.
Descéndit ad ínferos, ut hóminem véteri erróre decéptum, et regno peccáti serviéntem, victor abstráheret; serásque portárum poténti manu confríngeret, et secutúris suæ resurrectiónis aperíret.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Verdaderamente es santo y verdadero Jesús, Hijo de Dios, que subió al patíbulo de la cruz, para que la muerte, muriendo él, perdiese toda su fuerza.
Descendió al infierno, para librar, con su victoria, al hombre engañado por los antiguos errores y sometido al reino del pecado y romper con su fuerte brazo los cerrojos de sus puertas y así mostrar a cuantos le habían de seguir, la gloria de su resurrección.

Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Habéntes ante óculos, omnípotens Pater, tantæ passiónis triúmphos, súpplices exorámus ut Pascha hoc, quod nobis Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus hóstiam vivam constítuit, atque complévit, fiat nobis in protectiónem salútis et vitæ.
Ut sanctificátus his sollemnitátibus pópulus, altáribus tuis oblatiónis suæ múnera placitúra consígnet.
Fiat nobis Eucharistía pura atque legítima in nómine Unigéniti tui; ut cum nostris fúerit recépta pectóribus, fidem nútriat, mentem sanctíficet atque confírmet.

R/.
Amen.
Oh Padre todopoderoso, teniendo ante los ojos la victoria de tan excelsa pasión, rogamos suplicantes que la Pascua que nuestro Señor Jesucristo consagró y consumó como hostia viviente para nosotros, sea en nosotros salvaguarda de la salud y de la vida.

De modo que el pueblo, santificado por esta solemnidad, ponga la grata ofrenda de su oblación en tu altar. Sea celebrada por nosotros una eucaristía pura y verdadera en el nombre de tu Unigénito, a fin de que, cuando sea recibida en nuestro pecho, nutra la fe y santifique y conforme el espíritu.
R/. Amén.

Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Cantus ad Confractionem / Canto de la Fracción Ap 5,5
Vicit leo de tribu Iuda, radix David, allelúia.
Vicit leo de tribu Iuda, radix David, allelúia.
Vicit leo de tribu Iuda, radix David, allelúia.
Venció el león de la tribu de Judá, la raíz de David, aleluya.
Venció el león de la tribu de Judá, la raíz de David, aleluya.
Venció el león de la tribu de Judá, la raíz de David, aleluya.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Excellentíssimam in hac nocte tuæ, Christe, resurrectiónis celebrántes sollemnitátem, in qua  ipse novus dies, novo de túmulo surgens, veternósam antíquæ noctis calíginem cæléstem convertísti in claritátem: te quibus póssumus lacrimósis rugítibus implorámus, ut qui nos redemísti prétio tui sánguinis, institúta a te præcépta accéptes nostræ oratiónis, cum ea quæ nos docuísti proclamavérimus e terris: Al celebrar esta tu noche, oh Cristo, la solemnidad extraordinaria de la resurrección, con que tú mismo, como nuevo día, saliendo del sepulcro, convertiste en celestial claridad las antiguas tinieblas de la vieja noche; te pedimos, con cuantos gemidos y lágrimas podemos, que ya que nos has redimido con el precio de tu sangre, aceptes la oración que tú mismo nos mandaste y enseñaste, para que la rezáramos desde aquí:

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Benedictio / Bendición
Christus Dóminus, qui ascéndit patíbulum crucis, sua vos redemptióne consérvet.
R/.
Amen.
Cristo, el Señor, que subió al patíbulo de la cruz os conserve por su redención.
R/. Amén.
Detque vobis suæ dulcédinis sapiéntia renovári, qui se amáro permísit fellis póculo propinári.
R/.
Amen.
Y os conceda que os renovéis por la sabiduría de su dulzura, él que hubo de saborear la amarga bebida de la miel.
R/. Amén.
Ut cuius laudes Ecclésia cuncta celebrávit ovándo, eius conservári mereátur magno crucis vexíllo.
R/.
Amen.
Y la Iglesia entera que celebra con aplauso sus alabanzas, merezca conservarse bajo la bandera de su cruz.
R/. Amén.
Præstánte sua misericórdia, qui in Trinitáte unus Deus vivit et regnat in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Nos lo conceda su misericordia, que en la Trinidad divina, vive y reina Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión Mt 28,2-10.19-20 (12)
Gaudéte, pópuli, et lætámini:
Ángelus sedit super lápidem Dómini; ipse vobis evangelizábit:
Christus surréxit a mórtuis, Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte.
Alegraos, pueblos, saltad de gozo:
Un ángel del Señor se sentó encima de la piedra y trajo la buena nueva. Ha resucitado de entre los muertos Cristo el Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini.
Ángelus sedit super lápidem Dómini.
R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
Un ángel del Señor se sentó encima de la piedra
V/. Et accédens revólvit lápidem, et sedébat super eum.
Erat autem aspéctus eius sicut fulgur, et vestiménta eius cándida sicut nix.
V/. Y acercándose corrió la piedra y se sentó encima: su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve.
R/. Ipse vobis evangelizábit. R/. Y trajo la buena nueva.
V/. Nólite timére vos; scio enim quod Iesum, qui crucifíxus est, quæritis; non est hic, surréxit enim, sicut dixit. V/. Vosotros no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado: No está aquí. Ha resucitado, como había dicho.
R/. Et replévit ómnia suavitáte. R/. Y su olor ha inundado la tierra.
V/. Veníte et vidéte locum ubi pósitus erat Dóminus; quia surréxit et ecce præcédet vos in Galilæam; ibi eum vidébitis, sicut dixit vobis. V/. Venid, ved el sitio donde estaba el Señor; porque ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis. Ya os lo he dicho.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
V/. Et exiérunt mulíeres cito de monuménto cum amóre et gáudio magno, curréntes nuntiáre discípulis eius: V/. Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y con miedo y gran alegría corrieron a llevar la noticia a los discípulos.
R/. Christus surréxit a mórtuis, Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte. R/. Ha resucitado de entre los muertos Cristo el Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
V/. Ecce Iesus occúrrit illis dicens: avéte.
Illæ autem accessérunt et tenuérunt pedes eius, et adoravérunt eum.
V/. De pronto Jesús salió a su encuentro y les dijo: «Dios os guarde». Ellas se acercaron, se agarraron a sus pies y lo adoraron.
R/. Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte. R/. El Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
V/. Tunc ait illis Iesus: nolíte timére; ite, nuntiáte frátribus meis ut eant in Galilæam, ibi me vidébunt. V/. Jesús les dijo: «No tengáis miedo; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea, que allí me verán».
R/. Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte. R/. El Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
V/. Et eccédens revólvit lápidem dicens: data est mihi omnis potéstas in cælo et in terra. V/. Y se acercó y les dijo: Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.
R/. Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte. R/. El Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
V/. Eúntes in mundum, prædicáte evangélium univérsæ creatúræ; qui credíderit et baptizátus fúerit, salvus erit. V/. Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado se salvará.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
V/. Eúntes vero, docéte omnes gentes baptizántes eos in nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti, docéntes eos serváre ómnia quæcúmque mandávi vobis. V/. Id, pues, y haced discípulos míos en todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
V/. Et ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem sæculi. V/. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen. V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.

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Completuria / Oración conclusiva
Explétis, Dómine, in hac sancta sollemnitáte nostræ servitútis offíciis, grátias tibi laudésque deférimus dono tuæ miseratiónis adiúti. Precántes te, Deus, ut a peccátis nos ábluas et in tuis semper láudibus exsultáre concédas.
R/.
Amen.
Acabados, Señor, en esta sagrada solemnidad, los oficios de nuestra servidumbre, te damos gracias y te alabamos, fortalecidos con los dones de tu misericordia. Te suplicamos, Dios, que nos purifiques de nuestros pecados y nos concedas alegrarnos siempre en tus alabanzas.
R/.
Amén.
Per ineffábilem bonitátem tuam, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu inefable bondad, Dios nuestro, que vives, y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 369-378; 385-411) y del Liber Commicus I (pp. 296-320). Los textos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo. Traducción de Exorcismus fontis a partir de Beitia, Philippe, Le baptême et l'initiation chrétienne en Espagne du IIIe au VIIe siècle. Ed. L'Harmattan, París 2010, pp. 170-171. Admonitio, benedictio fontis, benedictio, manuum impositio: Colomina Torner, Jaime Los textos litúrgicos trinitarios y la identidad del pueblo mozárabe en la historia, en Anales Toledanos, número 37. Diputación de Toledo. Toledo 1999, pp. 49; 49-50; 50 y 51-52 respectivamente. Traducción de oratio admonitionis, ad pacem, illatio y post pridie por Jaime Colomina Torner en La Fe de nuestros padres. Temas de fe y vida cristiana en la misa hispanomozárabe, Instituto de Estudios Visigótico Mozárabes, Toledo 2000, pp. 61, 134, 109, 127-129 respectivamente. Cantus ad confractionem y completuria del Oferencio. Para el resto seguimos el folleto Sagrados oficios de Semana Santa según el antiguo Rito Hispano o Mozárabe. Parroquia de Santa Eulalia y San Marcos. Toledo s/d.
(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español)
.

2. La versión de esta bendición en el Missale Hispano-Mozarabicum, más corta, difiere de la del Missale Mixtum desde el segundo párrafo. Al no disponer de la traducción completa de la primera, ofrecemos la segunda, tal y como viene en el folleto Sagrados oficios, etc.. El texto completo en latín es el siguiente:

Ad benedicendos Diachones. Oratio. Prima tibi et principalia Deus Pater omnipotens hec luminum munera in exordio venerande hujus noctis offerimus: et ob honorem Dominice Resurrectionis lucernam et cereum claritatis aptavimus: quam unigenitus filius tuus Dominus noster Jesus Christus adventus sui faciat mysteriis inluminatam. Per quem te Deus supplices exoramus: ut hoc sanctum luminis munus libens accipias: pervigilem in nos devotionem flagrantia spiritali succendas. Simulque omnipotens Deus commendamus pio dilectionis affectu sanctos fratres nostros et Condiachones. A. et A. tue majestatis laudes inenarrabiles narrare cupientibus. Ut eis scientie ac sapientie de tuis thesauris accomodes plenitudinem. Ut quicquid itaque mente conceperunt: aut sensu excogitaverunt: vel certe meditationibus crebris memoriter tenuerunt: oblivionis caligine depulsa: titubationisque formidine calcata: dicant voce canora: et oratione depromant luculentissima. Nihil quesumus in eis humanitatis operetur fragilitas: sed totum eis subministret tue clementie largitas. Dona eis post pallores genuum rubicundam sinceritatem: lingue volubilitatem: lacertorum firmissimam soliditatem. Ut in omnibus tuorum beneficiorum adjutorium sentientes: benedictionem lucerne cereique immurmurent: ac depromant maximam laudem. R/. Amen.

3. Gén 5,32-8,21a. (N. de La Ermita).
4. Éx 13,18b-15,1a. (N. de La Ermita).
5. Éx 15,1b-2b.20-21; 14,29a. (N. de La Ermita).
6. Dt 31,28-30. (N. de La Ermita).
7. Dt 32,1-3a.4b; 31,30. (N. de La Ermita).
8. 2Crón 34,1-4a.30-35,8.10-19. (N. de La Ermita).
9. Ez 37,1-3a.4-14. (N. de La Ermita).
10. Dan 3,52a.57.84.87.88a. (N. de La Ermita).
11. Mt 28,2b-3.5-6. N. de La Ermita.
12. Mt 28,2-10; Mc 16,15-16; Mt 18-20. N. de la Ermita.

 

 

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